La competencia por el talento

Monterrey /
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Es importante impulsar la capacitación del personal.LUIS GUERRA

Durante muchos años, cuando una empresa analizaba dónde instalar una nueva planta, observaba factores como la ubicación geográfica, la infraestructura, la cercanía con los mercados o la disponibilidad de energía. Todos esos elementos siguen siendo importantes. Sin embargo, hoy existe un factor que cada vez pesa más en la decisión de invertir: el talento.

La transformación tecnológica, la relocalización de cadenas productivas y la creciente sofisticación de los procesos industriales están cambiando las reglas de la competencia. Ya no basta con ofrecer suelo industrial o incentivos económicos.

Las empresas buscan regiones capaces de proveer ingenieros, técnicos especializados, programadores, operadores calificados y profesionistas preparados para adaptarse a un entorno de innovación permanente.

Nuevo León ha construido durante décadas una de las economías más dinámicas de América Latina gracias a la estrecha colaboración entre empresas, universidades y centros de formación. Esa vinculación ha permitido responder con rapidez a las necesidades de la industria y desarrollar capital humano altamente competitivo. Pero el ritmo del cambio tecnológico nos obliga a acelerar.

La inteligencia artificial, la automatización, la digitalización y las nuevas tecnologías están transformando prácticamente todas las actividades económicas. Muchos de los empleos que demandará el mercado dentro de diez años aún no existen, mientras que otros evolucionarán profundamente. Esto significa que la educación ya no puede concebirse como una etapa que concluye con un título profesional; debe convertirse en un proceso permanente de actualización y aprendizaje.

Por ello, fortalecer la educación técnica, ampliar los modelos de formación dual, impulsar las carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— y fomentar el dominio de idiomas no son únicamente políticas educativas. Son decisiones estratégicas para el desarrollo económico del estado y del país.

Este desafío tampoco corresponde exclusivamente a las instituciones educativas. Las empresas debemos asumir un papel más activo en la formación del talento, invertir en capacitación continua, abrir espacios para la formación práctica y trabajar de manera coordinada con universidades, tecnológicos y autoridades educativas. La competitividad se construye en equipo.

Desde el sector público también será indispensable impulsar políticas que fortalezcan la calidad educativa, reduzcan el rezago en habilidades digitales y promuevan una mayor vinculación entre la oferta académica y las necesidades productivas. Preparar talento no es una tarea de un solo actor; es una responsabilidad compartida.

En Nuevo León contamos con universidades de prestigio, una sólida cultura empresarial y una industria que continúa creciendo. La oportunidad está frente a nosotros. Si logramos que el desarrollo del talento avance al mismo ritmo que la inversión, podremos consolidar nuestro liderazgo económico durante las próximas décadas.

Porque las empresas podrán cambiar de maquinaria. Podrán incorporar nuevas tecnologías. Incluso podrán modificar sus procesos. Pero ninguna transformación será posible sin personas preparadas para hacerla realidad. Al final, la verdadera ventaja competitiva de Nuevo León no estará en lo que producimos, sino en las personas capaces de hacerlo posible.


  • Roberto Cantú Alanís
  • Presidente de Coparmex Nuevo León, así como fundador y presidente de ROCA Desarrollos
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