Se acerca el 10 de mayo, día en que celebramos a las madres, y me preguntó ¿hoy qué significa serlo?, porque me queda claro que ya no es lo que fueron nuestras abuelas o la propia madre, hoy ya no hablamos de mujeres entregadas 24/7 al hogar y al sacrificio. Hoy son mujeres con un trabajo remunerado, en un hogar donde la crianza es compartida y sus sueños cuentan.
Datos del Inegi publicados en 2025, señalan que en el país residían 21 millones 211 mil 500 mujeres de 15 a 49 años con al menos una hija o hijo nacido vivo al corte de 2023. De este universo, el porcentaje de madres adolescentes, es decir de 15 a 19 años fue del 7.7%; el de jóvenes, de 20 a 24 años fue de 36.2 %; el de aquellas de 25 a 29 años fue de 62.6 por ciento y finalmente el grupo de madres de 45 a 49 años fue de 90.9 %.
Independientemente de la edad de las madres mexicanas y poblanas, vemos que son seres que no pierden su individualidad, es decir no son las clásicas que viven para sus hijos y esposo, por lo tanto cuando ellos dejen el hogar, para nada sufrirán el síndrome del Nido Vacío, y mejor aún: jamás serán las suegras incómodas, porque aunque sus hijos tengan 40 años no desearán ser las protagonistas en la vida de éstos, aunque ya estén casados, es simple: ellas tendrán una vida.
De lo anterior la importancia de que las mujeres se sientan realizadas, no rodeadas de electrodomésticos, flores, paseos o frases como “muchas gracias”, lo importante son las metas realizadas que significan en su vida.
A veces se idealiza la figura de la madre, pero creo que quienes lo son, siguen teniendo ganas de salir con las amigas y distraerse de la rutina, continúan trabajando porque son económicamente activas y creativas. Hay quienes incluso dejaron de invertir el 100 por ciento de las quincenas en sus hijos, pareja o padres (rol de cuidadora incondicional) y están invirtiendo en sus sueños de emprendimiento, y no por ello son malas.
Finalmente, hay que decirlo, hay madres que siguen teniendo deseos sexuales, ya sea con sus esposos o si son madres solteras o divorciadas con los vínculos que lleguen a su vida, porque ser madre no es privativo de vivir, significa vivir más.