Dicen que todos tenemos un gran amor en la vida. Y no siempre es una persona. A veces es un oficio. Una vocación. Una pasión. O una música que aparece casi por accidente y, desde ese momento, decide quedarse para siempre.
Eso pensé la primera vez que escuché “Perfect”, de los Good Ole Boys. A simple vista es una canción de amor. Habla de un hombre que intenta explicarle a la mujer que ama algo que no siempre resulta sencillo poner en palabras. Desde niño aprendió a desconfiar de sus sentimientos. Le cuesta expresarlos. Pero hay una cosa que sí tiene completamente clara: “I think you're amazing... And perfect for me” (“Creo que eres increíble... Y perfecta para mí”). Una frase tan simple y al mismo tiempo, tan definitiva. Porque cuando algo es perfecto para nosotros, deja de ser necesario seguir buscando.
Y mientras escuchaba esa letra, no podía evitar pensar en los propios Good Ole Boys. Porque en el fondo parece que esa canción también podría estar dedicada al country. No hace falta que la banda salga todos los días a decir cuánto ama este género. Lo demuestra.
Y lo demuestra desde 2014, cuando decidieron apostar por un estilo musical que para muchos parecía tener muy poco espacio en México. Lo demuestra escribiendo canciones originales. Subiéndose a escenarios donde el country todavía sigue abriéndose camino. Representando a Monterrey con botas, guitarras y una enorme convicción de que las buenas historias no conocen fronteras.
Y es que todos queremos que alguien nos mire de la manera en que se expresan en “Perfect”. Que alguien pueda decirnos: “Eres perfecta para mí”. Y mientras más escucho la rola, me surgió otra idea. Qué privilegio también es encontrar aquello a lo que tú puedas decirle esas mismas palabras. Imaginen poder mirar su profesión, su pasión o el proyecto al que han dedicado años de trabajo y decirle: “Eres perfecta para mí”.
Creo que eso fue exactamente lo que les pasó a los Good Ole Boys con el country. No eligieron el camino más sencillo. Eligieron el que les hacía sentido. Y esa diferencia cambia absolutamente todo. Porque cuando haces lo que amas, los sacrificios dejan de sentirse como esos sacrificios. Los kilómetros se convierten en historias.
Las horas de ensayo en crecimiento. Los escenarios pequeños en peldaños hacia otros más grandes. Y poco a poco, sin darte cuenta, aquello que parecía un sueño comienza a convertirse en una realidad. Ese es, para mí, el verdadero ADN de “Perfect”. Encontrar aquello que hace que tu corazón deje de buscar. Aquello que, incluso en los días difíciles, sigue haciéndote decir: “No cambiaría esto por nada”.
Y quizá esa sea una de las formas más bonitas de reconocer que estamos exactamente donde debemos estar. Porque el amor más importante de nuestra vida no siempre lleva nombre y apellido. A veces lleva forma de guitarra. De escenario. De carretera. Y en el caso de unos músicos regiomontanos que decidieron creer en el country cuando pocos lo hacían… lleva el sonido de una banda que, sin necesidad de decirlo todos los días, demuestra con cada canción que ya encontró aquello que siempre estuvo buscando.
Porque cuando encuentras lo que es perfecto para ti dejas de intentar parecerte a alguien más y comienzas, por fin, a sonar como tú.