Jáuregui: viejo amigo de la CIA

Ciudad de México /
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Veinte meses antes de la incursión de agentes encubiertos de la CIA en la Sierra Tarahumara, César Jáuregui se reunió en El Paso, Texas con los directivos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP). Ahí empezó su tragedia.

Flanqueado por las banderas de la Unión Americana y México, el fiscal general de Chihuahua se comprometió a compartir datos sobre los objetivos criminales más buscados en ambos lados de la frontera. “Resulta fundamental que la delincuencia tenga rostro”, dijo el panista. Las fotos lo muestran animado, sonriente, orondo, al lado del comisionado de la patrulla fronteriza, Pete R. Flores, y otros funcionarios policiales de aquel país.

Y aunque la iniciativa binacional “Se busca Información” comenzó en 2019, una fuente que participó en el convite asegura que a partir de entonces Jáuregui solía presumir de su cercanía con los güeros. “Mis amigos de la CIA”, lo escuchó decir varias veces.

El ex fiscal norteño está pagando una factura muy costosa, no sólo porque la fiscalía de su estado y la nacional lo acusan de varios delitos, entre los que destaca el de traición a la patria, sino porque las investigaciones han revelado que los dos miembros de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fueron equipados con armas largas en las mismísimas oficinas de la Fiscalía General de Chihuahua, y acudieron encapuchados a la supuesta desmantelación de un narcolaboratorio en El Pinal. En realidad estaban buscando delincuentes fichados en Estados Unidos.

Luego del operativo de abril de 2026, Richard Johnston y John Black fallecieron en un accidente carretero, junto con el director de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua y su escolta. Iban en el mismo coche. Los emisarios de la CIA no eran unos improvisados: fueron entrenados por las Fuerzas Armadas de su país y tenían experiencia de campo en Afganistán; Rick incluso fue boina verde, un ‘Rambo’. Pero no tenían permiso de portar armas ni para participar en un despliegue policiaco en territorio mexicano.

Con la venia del fiscal ahora preso, los agentes gringos llevaban casi un año entrando y saliendo de un Holiday Inn de la capital del estado, donde guardaban equipo táctico para investigar, geolocalizar objetivos y dar asistencia técnica en el uso de drones a las autoridades locales. Eran espías, pues.

Los secretos de Estado tienen una mala costumbre: cuando salen a la luz, no sólo comprometen a quienes los guardan, también salpican al derredor.

La captura del ex fiscal arrastra al PAN


A ocho meses de las elecciones estatales, siete de cada 10 usuarios de redes sociales muestran enojo, disgusto, miedo o precaución cuando se menciona a Jáuregui. La hoguera digital también ha hundido el prestigio de la mandataria Maru Campos (cayó 4 por ciento en una semana) y hasta el buenondismo de Marco Bonilla, posible candidato azul a la gubernatura de Chihuahua (disminuyó 3 puntos).

Hacerse cómplice del injerencismo gringo no sólo es un delito grave en México, también provoca ‘oso’ social: si te cachan, te funan. Pero los panistas no parecen entenderlo.

Y Morena gana con el escándalo


*MilenIA es la Central de Datos e Inteligencia Artificial de Multimedios. Información: Omar Cordero.

**Nota metodológica: Análisis de 52.2 millones de interacciones en TikTok, YouTube, X, Facebook e Instagram durante el último mes. Procesamiento de datos a través de Shareable, Comscore, Grok, Brand 24 y herramientas de desarrollo propio.


  • Salvador Frausto
  • Es director de Investigaciones y Asuntos Especiales de Grupo Milenio, editor general de la revista digital ‘Dominga’ y coordinador de ‘MilenIA’, la Central de Datos e Inteligencia Artificial de Multimedios. Autor, entre otros libros, de ‘Los doce mexicanos más pobres’ (Planeta) y ‘El vocero de Dios’ (Grijalbo).
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