De especialista a “todólogo”, o para que no suene tan feo, reskilling: desarrollar nuevas competencias para adaptarte a funciones o mercados que están cambiando.
La libertad de preguntar, investigar y ahora producir tareas con ayuda de las habilidades que ofrece la inteligencia artificial está generando una idea distorsionada sobre lo que es bueno, válido o suficiente dentro de los procesos creativos, de producción, ejecución y resultados.
No es lo mismo ser “todólogo” que reunir a un grupo de especialistas que incluso pueden escalar sus habilidades con upskilling, que significa profundizar y ampliar capacidades dentro de su propia especialidad, con o sin inteligencia artificial.
Lo que el World Economic Forum está anticipando para 2030 es un mercado lleno de especialistas híbridos: personas con una especialidad principal y varias competencias complementarias alrededor.
Hace diez años necesitabas varias empresas porque cada una protegía su especialidad. Hoy una empresa puede integrar varias disciplinas bajo un mismo techo, pero eso no significa que los especialistas estén desapareciendo o siendo reemplazados por la IA. Tampoco significa que las empresas deban convertirse en “todólogas”.
Lo que sí debe pasar es que aprendamos a trabajar en conjunto como especialistas y aprovechemos el reskilling y el upskilling sin confundir integración con improvisación.
La llegada de la inteligencia artificial está provocando que muchas empresas crean que el diseñador ahora puede hacer campañas, el programador puede escribir guiones, el mercadólogo ahora genera videos, el creador de contenido desarrolla sitios web y todos pueden hacerlo porque la IA les entrega una primera versión funcional.
Lo peligroso es que la calidad de una especialidad nunca estuvo en producir el entregable.
Nunca había sido tan fácil generar imágenes, textos, programar, producir videos o construir una campaña de marketing. Y precisamente por eso, muchas empresas están empezando a subestimar el valor de las especialidades que existen detrás de cada resultado y resulta fácil olvidar que la verdadera diferencia nunca estuvo en producir algo.
Siempre estuvo en saber qué producir, por qué hacerlo y cómo convertirlo en un resultado.
La forma más sencilla de identificar si estás cayendo en la trampa del “todólogo” es revisar cómo se toman las decisiones dentro de tu empresa.
Si la misma persona diseña la estrategia, produce el contenido, desarrolla la tecnología, administra las campañas, analiza los resultados y además intenta resolver cada problema que aparece, probablemente no estás integrando especialidades. Simplemente estás acumulando responsabilidades.
La inteligencia artificial puede ayudarte a ejecutar más rápido, investigar mejor o ampliar tus capacidades. Lo que no puede hacer es reemplazar el criterio que se construye después de años resolviendo problemas dentro de una disciplina.
Por eso el reto para los próximos años no será encontrar personas “todólogas”. Será reunir especialistas capaces de entender el trabajo de los demás, colaborar entre sí y usar la inteligencia artificial para fortalecer su experiencia con reskilling o upskilling.