Qué puedes invertir: ¿tiempo o dinero?

  • Terco Digital
  • Salvador Peynado

Tamaulipas /

Fue una llamada corta, directa y cargada de angustia.

“Necesito vender ya”, me dijo un empresario. “No tengo el presupuesto ideal para invertir en redes sociales y el dinero se me está acabando. ¿Qué campaña tengo que prender?”

Esa llamada es el reflejo de lo que viven muchas empresas cuando la presión aprieta y la caja empieza a sonar más por lo que sale que por lo que entra. Y es justo ahí donde aparece una de las preguntas más mal entendidas del marketing digital:

¿Qué tipo de campaña es la que funciona para mi negocio? ¿Una de reconocimiento de marca o una de venta?

Durante años se nos ha repetido que primero hay que “hacer marca”, ganar seguidores, acumular reproducciones y construir presencia. El problema es que cuando el dinero se está acabando, ese camino no es una estrategia, es una apuesta riesgosa. La renta no espera, la nómina no se paga con likes y los proveedores no aceptan vistas como forma de pago.

Aquí va la recomendación clara, pensada para quien necesita flujo, no discursos: Si necesitas vender para sobrevivir, no empieces por la campaña. Empieza por decidir qué vender hoy.

Porque no todos los productos ni todos los servicios sirven para salir de una urgencia.

Cuando el tiempo y el presupuesto son limitados, hay tres preguntas que un negocio debe responder con honestidad brutal:

1. ¿Qué producto o servicio puedo vender más rápido? No el más completo, ni el más sofisticado, sino el que requiere menos explicación, menos fricción y menos decisiones del cliente.

2. ¿Cuál tiene mayor probabilidad de recomendación? El que ya resolvió un problema concreto, el que tiene casos reales, el que alguien puede decir “a mí sí me funcionó”.

3. ¿Cuál me diferencia lo suficiente para llamar la atención sin invertir dinero? No el más barato, sino el más claro, el más específico o el más urgente.

Muchos se equivocan intentando “vender de todo” cuando en realidad deberían apostar por una sola oferta clara, fácil de explicar y fácil de compartir. Esa es la base de la micro-viralidad: mensajes simples, problemas reconocibles y soluciones entendibles en segundos. Nada de branding aspiracional. Nada de discursos largos. Claridad.

Si no tienes dinero, necesitas que el mensaje trabaje por ti. Que se comparta, que se recomiende, que alguien lo envíe por WhatsApp diciendo “mira esto”. Eso solo ocurre cuando lo que comunicas es específico, real y comprobable. ¿Sirve construir marca? Sí. ¿Sirve entretener y educar? También. Pero primero hay que sobrevivir.

Antes de preguntarte qué campaña prender, qué plataforma usar o qué tendencia seguir, hazte estas preguntas: ¿Qué puedo vender hoy? ¿Qué se entiende más rápido? ¿Y qué alguien recomendaría sin que yo lo empuje? Responder eso y actuar en consecuencia no es marketing de emergencia. Es sentido común comercial.

Si llegaste hasta aquí con el mismo sentido de urgencia y angustia, permíteme decirte algo: no eres el único y esto no te define como empresario. Este momento pesa, cansa y asusta, pero también pasa.

Respira y enfócate en una sola decisión clara, da un paso a la vez. Vender diferente también empieza por no rendirse cuando más cuesta.


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