Ariana Grande: más allá del pop, la salud mental y el alto precio de la fama

Ciudad de México /
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M+.- En tiempos donde se habla de la importancia de la salud mental de forma constante, el caso de Ariana Grande demuestra que se sigue deshumanizando la figura pública bajo la lógica de consumo masivo tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales.

Y tocó a la cantante traer al plano real su canción “Don’t Wanna Break Up Again” a través del anuncio de su retiro temporal de la vida pública al término de su gira Eternal Sunshine Tour. La intérprete aseguró que la decisión no era una reacción impulsiva, sino un plan meditado desde hace tiempo para proteger su bienestar, mientras busca cerrar una de las etapas más exitosas de su carrera "con salud y felicidad".

El anuncio no es cosa menor. Con una voz impresionante y una técnica vocal que mezcla la potencia operística con el R&B, Ariana Grande se ha consolidado no solo como una de las superestrellas globales más influyentes y reproducidas del siglo XXI —respaldada por álbumes multiplatino como My Everything, Dangerous Woman y el aclamado Thank U, Next, con el que hizo historia al dominar simultáneamente los primeros puestos del Billboard Hot 100—, sino también como un icono absoluto de la cultura pop contemporánea que ha conquistado el cine. Basta recordarla como Glinda en Wicked, trascendiendo así los propios escenarios.

No obstante, a la par de su éxito, la artista ha lidiado con un intenso escrutinio y dolorosos episodios, desde el polémico incidente de las donas en 2015, donde fue sorprendida lamiendo unos panes y diciendo que odiaba a Estados Unidos, hasta la profunda huella psicológica que dejó el atentado terrorista en su concierto de Manchester en 2017. Asimismo, su vida personal ha estado bajo la lupa y sujeta a duros juicios mediáticos, destacando el impacto emocional de la muerte de su exnovio Mac Miller en 2018 —del cual incluso fue responsabilizada por fans de éste— y las constantes críticas en redes sociales en torno a su vida amorosa y su aspecto físico.

Y es aquí donde la sociedad como consumidora de notas que traspasan los límites de la privacidad, y los creadores de contenido que privilegian las vistas por sobre la humanidad, deben también parar. Pues si bien el retiro de Ariana fue programado en el calendario, responde en el fondo a una intervención de emergencia ante el desgaste. En su caso, el costo del escrutinio corporal —donde la conversación pública no giraba en torno a su música ni a un interés genuino por su salud, sino a un acoso obsesivo sobre su delgadez— pesa demasiado. Pero además, el peso del duelo público y el señalamiento perpetuo por la muerte de Mac Miller generan una presión psicológica que obliga a decidir entre sufrir un colapso público absoluto en pleno escenario o frenar drásticamente.

Esta decisión muestra que Ariana no solo es grande de nombre, pues entiende los límites necesarios para desvincularse del escrutinio y parar de forma planeada, es decir, a tiempo. Ojalá un día llegue esa madurez en la sociedad con la creación y consumo de contenido, y se privilegie la salud mental por sobre el cliqueo. Por lo pronto, hoy le decimos "And if you ever need a hand, you know I'm, you know I'm, I'm right here", a ritmo de Get Well Soon.


  • Sarai Aguilar Arriozola
  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
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