La hoguera de siempre: Russini, Vrabel y la moral de doble cara

Ciudad de México /

En esta sociedad los hombres pueden nacer con estrella, pero a las mujeres siempre nos tocará la estrellada.

Prueba de ello es el caso de Dianna Russini, quien tras un meteórico ascenso como cronista deportiva está siendo lapidada mediáticamente tras la aparición de unas fotos de carácter intimo con Mike Vrabel, coach de los Patriots de New England de la NFL.

Las imágenes los muestran en actitudes íntimas y relajadas en un resort en Sedona, Arizona, las cuales provocaron una investigación interna en el medio The Athletic y la posterior renuncia de la periodista ante la presión mediática.

Russini fue durante ocho años el rostro de ESPN en programas estelares como NFL Live y Get Up hasta 2023, cuando pasó del gigante televisivo a convertirse en la Insider Principal de The Athletic, un prestigiado medio deportivo que fue adquirido en 2022 por The New York Times.

Ella era la mujer que dictaba la agenda de la liga, la que manejaba las fuentes más herméticas y quien lanzó “Scoop City", un podcast que en meses fue el Top 1 de las listas. Un triunfo en una industria históricamente de dominio masculino como lo es la NFL, donde las únicas mujeres presentes suelen ser aquellas que participan como cheerleaders (porristas).

La vara fue diferente para Mike Vrabel. El exjugador, quien fuera tres veces campeón del Super Bowl, hoy es el actual entrenador jefe de los New England Patriots, una de las franquicias más laureadas de la historia. Pero su peso simbólico va más allá, pues representa el poder institucional de la NFL: rudo, autoritario y por ende… intocable.

Así, mientras las redes sociales y los gurús de la ética se dedicaban a cuestionar la integridad profesional de Russini en las coberturas a los Patriots, a Vrabel le concedieron no sólo el beneficio del silencio institucional bajo el ala de Robert Kraft, dueño del equipo, sino el no pasarlo por el fuego de la hoguera digital.

Pero, más allá de las políticas institucionales y las consecuencias que se deben de asumir por los actos, esto va más allá del derrumbe de una carrera. Es la transmisión en tiempo real de cómo el éxito femenino siempre pende de un hilo invisible de la perfección moral, algo que ni siquiera es considerado o no en la misma medida para los hombres.

Así, la culpa se reparte de forma asimétrica. Pues mientras para la mujer la moralidad va dentro de su disciplina incluso profesional, para el hombre puede ser considerada como un desliz que no afecta sus capacidades laborales. Hoy, Mike Vrabel sigue preparando el Draft de los Patriots, pues es "demasiado valioso para caer" por culpa de una mujer. Ella por ahora se encuentra fuera de la industria.

Pero el que ella caiga y él no, es lo acostumbrado en estas sociedades patriarcales. Pues es necesario que alguien expíe una culpa y para purificar con fuego se incendia la carrera de la mujer para librar al hombre. Y pueda así su castigo, hasta ahora, reducirse a tener “pláticas difíciles con su esposa” mientras se revela como los Patriots quisieron ocultar el escándalo.

Y no es la búsqueda de integridad la que se cuestiona, sino la autenticidad detrás de ésta. Pues si la ética periodística, laboral o personal fuera el verdadero motor de esta indignación, la vara mediría igual para todos. Pero mientras el hombre conserve sus privilegios y la mujer sea la única sacrificada en la hoguera de la inquisición virtual y laboral, sólo se confirma que la libertad personal y el derecho a errar es un privilegio masculino y el éxito femenino es solo un préstamo sujeto a la perfección.


  • Sarai Aguilar Arriozola
  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
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