Luisa de Encanto: la fuerza de la autenticidad

Ciudad de México /
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Luisa Madrigal puede cargar burros, cambiar cauces de ríos, pero casi no logra cambiar el estereotipo de las delgadas y frágiles princesas de Disney.

Encanto, la más reciente película de los Estudios Disney, es una historia ambientada en Colombia que abarca la diversidad cultural, entre otros elementos. Sus protagonistas, los Madrigal, son una familia que vive en una casa mágica ubicada en las montañas. La magia en esta trama juega un papel principal, pues los protagonistas, que son los miembros de la familia, poseen cada uno un “don único” que va desde la capacidad de incidir en el clima hasta una fuerza desmedida. Tal es el caso de Luisa.

Y si bien Luisa se convirtió en una de las favoritas del público, por encima de los números coprotagonistas que tiene esta

trama, a Disney no le parecía lo óptimo un personaje femenino que luciera fuerte y con un físico acorde a lo que su personaje representaba. Al menos eso es lo que dejó entrever en su cuenta de Twitter el artista y animador Dylan Ekren, quien en la película se encargó de supervisar los modelos de los personajes, y que comentó meses atrás en la red social que tuvieron que luchar para mantener su idea artística. Hoy en día su cuenta es privada.

Tal parece que no solo el cuerpo más apegado a la realidad es el que conectó con el público. Pues, contrario a su físico fuerte y capaz de derribar cualquier obstáculo, Luisa es capaz de mostrar sus inseguridades, miedos y admite estar al borde de un colapso emocional debido a las grandes expectativas y presiones que tiene por parte de su familia y su entorno. Y eso queda expresado en la canción que entona Luisa en un momento clave de la historia.

En lo profundo / Creo que mi esfuerzo es nulo / sí, siento que no ayudo. / Escucho un crack, comienza a tronar / Se va a desmoronar, / comienza a derrumbarse.

Disney ha promovido un canon de belleza caractarizado por la delgadez con un tinte de fragilidad, largas cabelleras y rasgos étnicos atenuados con un matiz de “blanquitud”. Poco se había reparado en la necesidad de las personas y de la niñez de encontrar personas con fragilidad emocional para identificarse. En una época en la que todos los medios se jactan en presentar diversidad, racial, sexual y cultural como una forma de comunicar, sentirse empáticos y progresistas, Luisa nos muestra que había algo tan básico como la fragilidad emocional y las presiones familiares y olvidado.

Parecía que una caracterización así sería incapaz de tener éxito comercial. Queda entonces para la reflexión y el análisis el inesperado éxito de la versión en inglés de la canción de Luisa, “Surface Pressure”, interpretada por Jessica Darrow, número 5 en las listas de popularidad en Reino Unido y 9 en Estados Unidos, continuando el sorpresivo furor provocado por otra de las canciones de Encanto, “We don’t talk about Bruno” (No se habla de Bruno), que acaba de hacer historia al convertirse en número uno en la lista de canciones más escuchadas y vendidas en el vecino país del norte. Quizá Luisa siga los pasos de Bruno, ya lo veremos en las próximas semanas.

Tal vez es hora que los creadores de producciones mediáticas se den cuenta que no se necesitan personajes complejos y en ocasiones insertos con calzador para lograr que el público se identifique, que siendo honestos, la mayoría de las veces corresponden más con la necesidad de ser políticamente correctos que empáticos. El verdadero encanto radica en ser capaces de voltear al alma y desde ahí producir. Y eso no necesita ningún talento sobrenatural.

Doctora en Educación y Maestra en Artes. Coordinadora del Departamento de Artes y Humanidades del Centro de Investigación y Desarrollo de Educación Bilingüe UANL

@saraiarriozola


  • Sarai Aguilar Arriozola
  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
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