¿Y si sí?

Tamaulipas /

México ha demostrado muchas veces que sabe unirse.

Lo hemos visto frente a los terremotos, cuando miles salen a ayudar a quien lo necesita. Lo vemos en las emergencias, cuando aparecen alimentos, refugios y manos dispuestas a trabajar. Y también alrededor de una cancha, cuando una camiseta, una bandera y una selección reúnen a millones.

El Mundial en casa, aun con pocos partidos en territorio nacional, nos permite reconocer esa capacidad, pero esta vez desde la alegría.

Durante estas semanas, las y los mexicanos nos reunimos. Las plazas, los restaurantes y las calles se llenan. Personas de distintas edades, regiones e ideas comparten una misma expectativa. México vuelve a sentirse de todas y todos.

Significa algo sencillo, pero importante: sabemos coincidir, sabemos unirnos.

Detrás de las discusiones, la polarización y las dificultades cotidianas existe una sociedad capaz de acompañarse, organizarse y celebrar junta. No borra las heridas del país, pero demuestra que el sentido de pertenencia sigue ahí.

Esta convivencia tampoco ha estado exenta de pleitos, agresiones y conductas reprobables que no deben minimizarse, pero que tampoco representan a la mayoría.

El Mundial ofrece algo valioso a las generaciones más jóvenes: vivir una experiencia nacional compartida desde la alegría, la convivencia y la esperanza.

Lo vemos en las familias, en los niños con la camiseta nacional, en quienes celebran con desconocidos y en las ciudades que recuperan el espacio público.

Quizá esta fiesta deje algo más que recuerdos deportivos: la certeza de que México puede reunirse sin pensar igual y compartir una emoción, siendo un país diverso y complejo.

El reto será recordar que ese México no desaparece con el último partido.

Debe permanecer en el apoyo a las causas, en la vida en comunidad, en la solidaridad y en quienes entienden que convivir no exige pensar igual, sino compartir el espacio, la identidad y el propósito de que a México le vaya mejor.

Durante este Mundial se ha repetido una pregunta ante la posibilidad de que México haga historia: ¿y si sí?

Tal vez debamos hacerla también fuera de la cancha.

¿Y si sí conservamos esta capacidad de encontrarnos? ¿Y si sí llevamos esta misma energía y actitud al México de todos los días?

Cuando México se encuentra, no desaparecen sus problemas ni sus contradicciones, pero sí aparece la posibilidad de construir algo mejor juntos.

Parece difícil, pero ¿y si sí?


  • Saúl Barrientos
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