Dead Kennedys: México Über Alles!

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¿La maldición del punk? aceptados por una masa social sin identidad, burócratas, godis, religiosos, empleados de banco tatuados. This dislike a Jello Biafra, mordaz e incómodo, se postuló en el 79 como alcalde de Frisco, una de sus propuestas: obligar a empresarios a usar trajes de payasos. No hizo lobby como los punks de plástico. Alternative Tentacles, disquera que JB creó, ideológicamente independentista, lejos de contratos lenones. Su banda firmó sin él un contrato con Levi's en 1988. Biafra perdió dinero sin traicionar. En los 80-90 la música de los bastardos Dead Kennedys rodaba en cintas piratas en El Chopo. In god we trust Inc. (1981), manifiesto contra su país. Ofensivos, salvajes, apocalípticos, se atrevieron a pisar suelo priísta, tiempos de gran desigualdad como estos, reinaba la rabia, abuso policiaco, una terrorífica crisis post-sismo. Hordas periféricas buscando “identidad”, pertenencia, sustento, sueños, una oportunidad, una existencia “digna” en el para siempre D.F, ignoraban que pudieron ser el futuro. Herejía (1986), banda de Nezayork, rompiendo jetas en hoyos/tocadas improvisadas en las calles. Los 90’s: montar un caballo de patas fracturadas, un devaluado 1994 llenó nuestros bolsillos de rencor. Tras la muerte del siglo XX, en 2004 los anunciaron. Desempleo, escombros llenos de sangre del sismo. El punk no era una facha estética, fue defensa contra el ataque hacia el lumpenproletariado y uno que otro despistado pop. Vendrían sin Jello Biafra. East Bay Ray, Klaus Floride, un tipo tierno, D.H Peligro. Ingenuos organizadores, creyeron que era California no el cavernícola oriente, Centro de Espectáculos El Rayo. Baches, bodegas, suadero podrido, portazo. Pista de cemento augurando desmadre, orinada, ensangrentada por hocicos rotos. Poesía: dos punks danzando en círculo, uno con navaja, otro: cuchilla de afeitar, mango de cinta canela, se abrazaban, puñetazos, se daban patadas, navajazos en piernas, brazos. Lágrimas de miedo de los punkibarbies al ver su mundo rosa arruinado. Huestes de resentidos y dignos rabiosos de toda la ciudad: centros y periferias. Carne salvaje esperando una putiza contra otros cuerpos sedientos de amor. No teníamos nada qué perder, mucho menos qué ganar, nos lanzamos contra ellos, les dimos su California Über Alles vengando a Jello Biafra, nada personal, punk y ya. Violencia, rapiña, empujones, saqueo de instrumentos, cerveza limpiando rostros ensangrentados, los de seguridad sin playera corriendo asustados y otros entregándose al slam de putazos en la cara. Aguantaron la tunda de envases de caguamas hasta que exhaustos huyeron, los sacaron. Pisamos vidrios rotos en medio del silencio neblinoso de la destrucción, gritos apagados por un instante. Vendrán este 11 de septiembre a House of Vans. El punki actual no escribe poemas tan rabiosos, ¿entretener? de amateurs. Jello Biafra nos recuerda una situación preciosa: sometimes tus verdugos comparten escenario.


  • Susana Iglesias
  • Escritora. Autora de la novela Señorita Vodka (Tusquets)
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