Perra en el aire, perro en la tierra

Ciudad de México /
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Si todo se torna black, please, no vayas a ningún hospital público de la CDMX, un gran porcentaje de “altos especialistas”, administrativos, médicos indolentes hartos de hacer su trabajo podrían dejarte morir en el piso. Un polecía en la puerta como cadenero de antro CUTRE, decide quién entra, qué es emergencia o no, estúpida “lógica”.

Ve directo al Mocel de San Miguel Chapultepec, al Hospital Español, al Jesús Nazareno, a Garibaldi, al amable y delicioso Santa Dominga, a las deli Quesadillas Carmelita que no ocupan la validación de Yuri de Gortari, ve a tu haus, con alguien que trate con respeto/amor/paciencia a un vivaz cachorro de canis lupus de 2 meses, una persona que entienda de límites, alguien que no los separe, alguien que al ver tu vulnerabilidad no provoque con indirectas o directas para que te pongas peor, alguien que creció con amor/cuidados sabe darlos sin herir. Babe, llénate la cabeza de perros reales y perros metafóricos, perros con sarna, sin ella, perros de infinita sabiduría, perros de lluvia, errantes, abandonados, de lomos suaves o punks.

La perra que se arrastra por Eje Central con la pata rota es la perra ciudad, de los que limpian la porquería de los antros o banquetas, amiga-hermana de hombres & mujeres de barra, la que adora soñar con la música de los vampiros, esa perra que soy/seré, seguirá caminando, detenerse es morir, nadie que escriba se detiene, atravesamos siglos, imagina que han tardado casi 4 décadas en reconstruir los “especialistas” la historia de los perros pelones, tardan mucho, no era un perro faldero, guiaba al Mictlán, después se los cuento con “detalles históricos”. Nadie brillante necesita título, pregúntale a la perra de Mozart, tenía el oído y el olfato más fino que personas hambreadas de status o reconocimiento. No llenes tu cabeza de miserias ajenas.

Recuerda, para entender algo, retrocede, antes de que los gachupos llegaran con sífilis, mastines, rosarios, antes de que trastornados mentales asesinaran personas quemándolas, asegurando que los animales sin pelo eran obra del demonio, existía Xólotl, perro al que venero, dual, conocedor del sendero de vuelta a la nada, sitio en el que no hemos estado. Estamos tan atrasados que aún existe “la perrera” que asesina, en 1970 fue el primer exterminio sistemático de perros “vagabundos”, más bien: desterrados, abandonados, heridos, asesinados a palos, con cuchillos, con garrotes, veneno, tirados en las esquinas como advertencia. Esquinas en las que el turista toma selfies.

El único problema de salud pública y salud mental es: el humano. Pobre ciudad que anhelaba ser París, pobrecitas personas que no toleran la presencia/existencia de todo lo que no tiene dueño, ni la templanza imperturbable del que está “solo/sola”. Pobres, si es perro “sin raza”: dicen no, si es “de raza”, se pelean por él. Si es un “perro feo” (un perro nunca lo será), “no lo quiero”, ¿recibir a un perro sin importar nada?, amor/empatía.


  • Susana Iglesias
  • Escritora. Autora de la novela Señorita Vodka (Tusquets)
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