Donald Trump Jr. dijo que se enteró al mismo tiempo que todos los demás, al leer The Wall Street Journal, de que Amazon estaba preparando una nueva versión del reality show que hizo de su padre una figura mundial y, seguramente, lanzó su carrera política.
Amazon —que ya comparte dueño con MGM Studios— asegura que esto va apenas en sus primeras etapas de planeación y que no hay nada avanzado todavía. Lo cual hace particularmente curioso el momento en el que decidieron difuminar esa información, algo nada ortodoxo en el lanzamiento de cualquier nuevo proyecto.
Y sí, la misma compañía de Jeff Bezos que hizo y ahora tiene en streaming el “documental” de la esposa de Trump, Melania, por el cual sólo le pagaron 40 millones de dólares a la mujer. Qué cosas tan buenas para el negocio del entretenimiento, ¿no?
No me imagino en qué mundo pensaron que dar a conocer esta nueva información —donde hasta pareciera que su protagonista “sorprendido” tiene carisma o un público que lo siga— sonaría como un proyecto derecho. Uno pensado con intenciones que tienen que ver con el entretenimiento y el negocio de producirlo, en lugar de ese otro mucho más redituable asunto de “quedar bien” con el actual ocupante de la Casa Blanca.
Ahí sí hay negocios que hacer, eso queda claro. Si eso quiere decir que hay que halagar y sorprender a Donnie con la manta de heredero de la creación mediática que es su padre, pues que se haga.
En el streaming no hay que pelear por horarios estelares y el famoso rating se da a conocer a contentillo. Si no hay que rendirle cuentas a los televidentes, ¿será mucho asumir que nunca se trató de ellos?