“Cruella de Vil. Cruella de Vil. Es todo un espanto. No es nada gentil. La dama araña bien podría ser… de un circo. O de un vaudeville”, ¿Ya se dieron cuenta que estamos cantando? Supongo que si tienen más de 40 años, saben perfectamente lo que sigue. “La ves venir y crees que es el diablo, pero al llegar tendrás de admitir. En gran error estás. Pues ya de cerca ves. Que Cruella es mucho peor que Satanás...”.
Y así me podría seguir, porque los niños de mi generación no podíamos ver el dvd o el streaming de la cinta ciento un veces al mes como los de ahora, pero teníamos nuestro disco de la animación original de Disney de La noche de las narices frías de 1961 (glorioso título en español, algo que hoy en día sería imposible) y ¡Guau!, qué maravilloso era. Claro que todo esto viene al caso porque Disney acaba de mostrar en su D23, como siempre lo hace de manera emocionante y espectacular, el primer adelanto de la actriz Emma Stone interpretando a quien para muchos de nosotros ha sido la villana más ruin de nuestra existencia en la ficción. Una señora maldita que quería matar a 101 dálmatas para hacerse un abrigo. ¡Hágame el refregado favor! Un abrigo. Y estamos hablando de tiempos en los que definitivamente no era un tema tabú o delicado el tener una abrigo de cualquier tipo de pieles. Pero esta señora maldita iba a matar no solo a un montón de perros, sino cachorritos. ¿Aún se preguntan por qué salimos así la Generación X?
Ahora, la cosa es ésta. Aunque la gran Glen Close retomó el personaje en los 90, francamente no provocaba empatía alguna, excepto con aquellos desalmados que odian a los perros. Era muy divertido verla pagar por sus pecados. Pero la verdad, de esas cintas el tema más relevante fue que se incrementó a niveles de escándalo la cría y venta de dálmatas, quienes por su carácter y a pesar de lo bonitos que son, NO son los mejores perros para convivir con niños, generando una terrible oleada de abandonos que acabaron en peores tragedias que el abrigo de una ruca en busca de placeres alternativos. ¿Y entonces? Pues que ahora nos ponen a una de las mejores y más carismáticas actrices jóvenes a recrear este personaje y no sé si tengo más curiosidad o miedo. Disney es brillante para cuidar esos detalles, por supuesto, pero sus animalitos no siempre corren con la mejor suerte en sus películas. Claro, entienden mejor que nadie las susceptibilidades de los tiempos y me queda claro que el mensaje que acabarán promoviendo será uno bueno. Pero, demonios, Cruella de Vil de por sí es tan extrema que le da un nuevo sentido al concepto de villana. No se la piensan aventar al estilo Maléfica o Wicked. ¿Verdad? Porque aunque sé que toda historia tiene dos lados, y ese tipo de revisionismo en la ficción infantil ha sido todo un giro brillante para la creatividad, pues no me imagino nada más que un severo trastorno mental para contar el otro lado de Cruella.
Dicho todo esto, lo cierto es que solo nos mostraron una imagen, y vean hasta donde pusieron a girar mi infancia. Me imagino que ese es el tipo de efecto que buscan. Es un riesgo. No quiero, no puedo querer ni comprender a Cruela. Y no me pueden salir ahora con que en realidad era rescatista a favor de la eutanasia o algo por el estilo. Pero no sabemos, así que habrá que ver. En 2021. Necesito abrazar a mi perra. O un calmante.
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