Por muchos años se manejó como una leyenda urbana, pero por años se contó la historia —o alguna versión de ella— de que Michael Jackson estuvo a punto de ser secuestrado por Pablo Escobar.
Vamos a escuchar mucho sobre MJ en las próximas semanas; ya viene su biopic y, sea bueno o malo, tendrá reacciones por todos lados. Pero esta historia no resurge en el éter popular por esa historia, sino por la de Juan Pablo Escobar —hijo del aterrador narcotraficante colombiano—, quien en varias ocasiones se declaró —como la mayoría de quienes fuimos niños en esos años— como el más gran fan del creador de Thriller.
Juan Pablo ha contado su historia de muchas maneras en el pasado, de cómo decidió tener una vida absolutamente contraria a la de su padre y dedicó su vida adulta al activismo a favor de las víctimas y a su familia. Pero ahora lo ha hecho en la serie Dear Killer Nannies de Hulu (Disney+), la cual no es un documental, pero sí biográfica. Es su propia voz narrando los eventos de lo que fue crecer en ese ambiente y, en particular, la relación con los sicarios que también eran sus “niñeras”. Y ahí es donde volvemos a MJ (viene spoiler, pero es algo ya sabido. Proceda con precaución).
En el capítulo 4 nos enteramos de que, por tres millones de dólares, Escobar iba a llevar al artista más popular del mundo al cumpleaños de su hijo, pero que a la mera hora (aquí el spoiler) Juan Pablo se enteró del plan de su padre de no dejar al Rey del Pop salir de ahí si no le pagaban seis millones de dólares.
Según la serie, el amor del niño por su ídolo hizo que todo se cancelara, salvando a MJ de ese horror. Realidad o ficción, esto ya trasciende el simple rumor: pasó por abogados que lo aprobaron para la serie y ahí está, en medio de una historia mucho más grande, pero demostrando las dimensiones con las que el verdadero crimen organizado puede operar… incluso —o en particular— en lo que a la cultura pop se refiere.