Los Globos de Oro del pasado domingo casi no tuvieron chistes políticos; sin embargo, el ambiente estaba tan cargado en ese sentido que muchísimas personas terminaron con la sensación de que sí.
Mark Ruffalo no ganó su estatuilla, pero estoy segura de que hubiese hablado igual en la alfombra roja de haber sido el caso, aunque lo cierto es que la mayoría de los famosos ya ha entendido que la gente no los sigue para eso, y los que sí, lo hacen para enojarse y cancelar a todos.
El problema para la gente con una profesión pública es que hoy se ve enfrentada a una presión constante para pronunciarse ante todo y, cuando lo hace, se atiene a las maquinarias que el gobierno y otros grupos de choque usan con campañas de desprestigio de tal magnitud que son capaces de silenciar a la gran mayoría. Pero, por otro lado, los que sí se pronuncian ya parecen hacerlo por bloque. Causas que van de la mano, según ellos, mientras ignoran las que no. ¿De verdad no hay un solo famoso en el mundo entero que esté preocupado por lo que pasa en Irán?
Sobre estos Globos de Oro, muchos me preguntaron por las reacciones al caso de Renee Good, la mujer que fue asesinada tras una confrontación con ICE en Minnesota. “¿Por qué no se habló más de esta tragedia en la ceremonia? ¿Tienen miedo los famosos?”, y creo que son muy buenas preguntas. En especial la última, pues, mientras hay tantos temas sobre la mesa geopolítica, me queda claro que ahora sí vieron la amenaza demasiado cercana y doméstica.
Eso no es la razón por la cual Hollywood podría dejar de opinar sobre su bloque favorito de causas (y callar sobre otras). El motivo tiene que ver con que, en cuanto se pronuncien por una u otra, de inmediato tendrán a la mitad de su país boicoteando su trabajo y podrían quedar sin empleo ni fans. Veremos si el silencio persevera esta temporada de premios, pues son reflejo de la realidad.