Ayer murió MTV. Muchos culpan al streaming y otros a las locuras empresariales que ocurren con Paramount, dueño actual de todos esos canales. Desde hace mucho sabemos que los realities y las comedias adolescentes eran lo que llenaba ese espacio, pero quienes estuvimos ahí el 1 de agosto de 1981 —aunque en calidad de escuincles— no podemos dejar de sentir que, con el cierre del año pasado, acabó una era, una que cerró —en la mayoría de los MTV que quedaban en el mundo— de la misma manera en la que empezó: con la canción “Video Killed the Radio Star”, de The Buggles.
No lo hizo. Muchos corren a apuntar, sin embargo, que el streaming sí lo logró, pero ¿en serio? La industria ha cambiado de mil maneras, y aún tenemos estrellas pop y de hip hop (ojalá tuviéramos más de rock), y la radio sigue sonando. Cuando apareció MTV la industria musical se volvió algo más visual. De ahí Madonna, Michael Jackson y tantos más. Recuerdo desde entonces a Billy Joel haciendo videos a regañadientes, pero que hoy son grandes clásicos. Lo visual de la industria musical no se fue nunca más, pero aún existen estrellas enormes y siguen sonando en la radio.
¿No les pasa que si se topan con una canción en la radio la escuchan hasta el final? Tal vez es generacional, pero ese encuentro sigue sintiéndose como de buena fortuna. Sé que estoy siendo romántica en exceso, pero si con “radio star” se refieren a las estrellas de la música, no, no han desaparecido. Viven en un panorama que es, irónicamente, más democrático y extremo a la vez.
Si algo murió anoche no fue la radio, fue la idea de que la televisión era el futuro. Hoy el videoclip vive en YouTube, el descubrimiento en TikTok y la conversación —y hasta el sentido de comunidad— sigue en la radio. En calidad, no en masa. MTV se fue, pero la música nunca necesitó pedirle permiso para quedarse.