“Elmo solo está pasando a ver ¿Cómo van todos?”, decía el post en la cuental de X del muppet. Lo que pasó después, y sigue pasando, dice mucho más de nosotros como sociedad e individuos, que la mayoría del contenido tan curado, enojado, presumido o cruel que tanto pulula en las redes. Me di cuenta de que algo curioso estaba pasando cuando leí a tres amigos, quienes no se conocen, soltar muchos de sus temores y dolores en respuesta a la pregunta del integrante de Plaza Sésamo.
El temor de una perdida por enfermedad de un ser querido, la ansiedad de saber si un proyecto laboral se haría o no y un muy sentido lamento en contra de la burocracia corrupta fueron los temas de mis amigos. Y después, al revisitar el post original, fue inevitable sentir lo solos que estamos, cómo necesitamos con quien hablar y lo maravilloso que es el mundo didáctico y amoroso de estos personajes, porque tiró las barreras para más de 13 mil personas que respondieron. Sí, muchos divirtiéndose, pero una mayoría diciendo, “No estoy bien, Elmo. Gracias por preguntar”.
X es mucho más violento que otras redes y por ello que la mayoría de la gente haya sentido esa conexión con el personaje, con sus infancias y el deseo de ser abrazados, es notable. Y vaya que nos dejan que pensar las respuestas, que para el miércoles incluía a famosos, empresas y cuentas de acción social. La conclusión de Elmo, en su siguiente post, es con lo que me quedo de este inusual capítulo de auténtica emotividad en las redes: “Wow, Elmo está contento de haber preguntado, Elmo descubrió que es importante preguntarle a un amigo como se siente”. Y tiene razón. Supongo que quedó un poco abrumado si leyó todas las respuestas. Pero todos necesitamos que alguien solo nos pregunte “¿Cómo estas?” de manera auténtica de vez en cuando.