Globos de Oro: esas categorías…

Ciudad de México /

Mi nada popular opinión de que Leonardo DiCaprio merecía el Globo de Oro sobre Timothée Chalamet llegó a su conclusión natural anoche, con la estatuilla en manos de Marty Supreme. Aun así, los triunfos de Una batalla tras otra me elevaron el ánimo una y otra vez. Pero hay que decirlo: eso de que cualquiera de esas dos cintas sea “musical o comedia” me sigue teniendo atónita. ¿Cuenta la risa nerviosa? Entonces sí, venga.

Además, si eso abrió el paso —como lo hizo— para que el fantástico Wagner Moura ganara el premio a actuación dramática, entonces aprecio esas extrañas distinciones un poco más, aunque sea solo por la posibilidad de celebrar a dos maestros en lo suyo, cosa que no ocurrirá en otras ceremonias. De hecho —qué vergüenza, Sindicato de Actores, quienes no nominaron a nadie fuera de su vecindad— yo tampoco hablo portugués, pero distinguir una gran cinta (Agente secreto) y una brutal actuación (Moura) es necesario de todos modos. Punto a favor de los Globos de Oro.

Lo mismo pasó con la cinta Hamnet —que es un drama hecho y derecho— y con su excepcional protagonista, Jessie Buckley. Más espacio para celebrar grandes producciones a pesar de la rareza en las categorías. Eso sí, Jessie no necesita ventaja alguna para llevarse toda la temporada de premios.

Pasaron demasiadas cosas como para apuntarlas todas, pero fue notable que, a pesar de las intensísimas situaciones políticas que se viven ahí, casi nadie dijo nada desde el estrado (lo hicieron en la alfombra roja).

Por su parte, Nikki Glaser regresó como anfitriona y a mí me parece que encontró el balance perfecto entre irreverencia y hacer que todos quisieran salir corriendo del salón en el Beverly Hilton. Ya lo sé: todos extrañamos a Ricky Gervais y su absoluta destrucción verbal masiva de todos los presentes, pero no fue ni por su premio, así que esa era ya terminó.

No tengo una sola queja con los éxitos en televisión: Adolescence, The Pitt, The Studio, las grandes ganadoras de la noche. Pero creo que la inevitable —y preocupante— integración de apuestas en línea, ya como parte del contenido de la ceremonia en sí, nos debe dar al menos una pausa sobre lo que estamos construyendo en esta industria.


  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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