No entiendo cómo el gran goleador de Noruega en este Mundial se metió a mi algoritmo, a mis posts, a mi cerebro. Pero estoy, como millones más, obsesionada con este hombre, quien además de atleta espectacular es uno de los mejores personajes que he visto en una cancha y fuera de ella. Si él quiere, en unos años hará las películas que hoy hacen John Cena o The Rock: no sólo tiene fuerza bruta, tiene encanto.
Mientras tanto, mi cabeza no suelta la melodía: “Haaland, Haaland, él es blue como su papá, ahora está en el Etihad… Ha-ha-ha-Haaland”. Para miles eso no significaba nada hace dos semanas, pero ahora sabemos que es una especie de adaptación de Bella Ciao, canción italiana de rebelión que muchos cantamos por La casa de papel.
Cuando lo vi correr como vikingo enfurecido y meter esos goles con Noruega, mi cerebro no podía conciliar figura y movimiento. Y cuando llegaron los memes, ni modo, caí. Haaland también es, en un año escaso de hits, la canción del verano.
El meme de Madonna diciendo: “Debería dormir, pero las voces en mi mente dicen Haaland, Haaland” ya es clásico instantáneo. Las influencers nórdicas que parecen su gemela, los concursos para encontrar a su doble; no sé cómo pasó, pero no soy la única que ve partidos por él.
Y sí, lo queremos ver en La casa del dragón. Si alguien nació para ser un Targaryen es él. México, claro, ya le entró con un “¿Haaland a desayunar el domingo?”, y con el meme de su peinado, del cual salió una línea de ligas para colas de caballo. Cuando la diversión se da así, orgánica y mundial, vale la pena reconocerla. La vida no siempre nos regala personajes para hacer memes, admirar y gozar de esta manera así que ¿Haaland?