Incendio y política de género

Ciudad de México /

Y todo empezó con un pastel con interiores rosas. En 2008 una mujer llamada Jenna Karvundis tuvo la curiosa idea de ponerse de acuerdo con los obstetras de una mujer a punto de tener un bebé, y creó el concepto de gender reveal parties o fiestas para revelar el género del bebé en camino. Simpático, tal vez. Jamás imaginó las consecuencias.

Hoy California arde, porque la gente, en su empeño de superar la última moda ya llegó al extremo de meter pirotecnia a estas fiestas, las cuales de por sí ya estaban incluyendo elementos fuera de lo imaginable. Cualquier cosa azul, aunque fuera peligrosa como el humo pintado de un camión: niño. Y claro, el rosa en cualquier forma, para las niñas. Esto se sigue haciendo cada vez más popular en nuestro país también, aunque aún no hemos visto, que yo sepa, un pastel del que salgan puras hormigas macho o incluso un enorme lagarto para demostrar, quién sabe por qué, el orgullo de que sería machito el preciado retoño.

Ahora resulta que más allá de los heridos y la destrucción de cientos de hectáreas y hogares, el “género” ya no es algo blanco y negro, perdón rosa y azul, para muchísimas personas. Qué lindo es celebrar la llegada de tu bebé, y, sin duda, conozco prácticas religiosas mucho más barbáricas que esta. Pero lo mejor que he escuchado al respecto fue la historia del pastel relleno, no sé cómo, de agua. Género fluido, muy natural para las nuevas generaciones. Sea como sea, entre llamas y discusiones sobre la política de género, yo ya me salté varias de estas fiestas. Ahora al menos tengo una razón “políticamente correcta” para hacerlo. Seré la tía insufrible, pero con convicción.

Twitter: @susana.moscatel

  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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