Sé que para muchos ver a Arnold Schwarzenagger de regreso en la pantalla grande, en 3D y como Terminator es asunto de risa. Confieso que no sabía qué sería peor, eso o el próximo regreso de su némesis Sylvester Stallone como Rocky, pero admito que me equivoqué. Sé también que muchos críticos han vapuleado a la Terminator Genesis, pero debo decir que yo la agradecí por dos motivos muy particulares.
El primero es el extraordinario sentido del humor con el cual Arnold y los escritores enfrentan su evidente edad avanzada a comparación de las cintas originales. No les contaré exactamente cómo lo hacen para no arruinar el chiste, pero les diré que de “ruco” no se baja ni él mismo. Pero está perfectamente adaptado a la narrativa y se nota que el ego del ex Gobernator no interfirió. Además, los efectos especiales que se requieren en ciertos momentos para cumplir con los objetivos en ese sentido son más allá que extraordinarios. Perfectos para los que vamos por la nostalgia de un mundo apocalíptico en los ochenta.
El mismo Arnold ha promovido la película de la mejor gana posible y haciendo grandes bromas al respecto dejando muy claro que no se está tomando demasiado en serio este regreso. Al menos no en términos de actitud. Está de lo más encantador.
El segundo motivo es el hecho de que el guión, aunque con un par de agujeros, no se va por la simple golpiza habitual de las cintas de acción, aunque sí hay mucho de eso para quien lo desee.De hecho éste se complica a sí mismo la vida presentándonos una historia derivada de la ciencia ficción que fue tan novedosa y sacudidora, cuando originalmente nos impactó en 1984 con James Cameron.
Por supuesto, que una de las cosas más aterradoras del Terminator original era el hecho de que en ese momento el terror masivo tenía todo que ver con el muy posible escenario de una hecatombe nuclear. El hecho de que Skynet cobrara conciencia de sí mismo y acabara con los humanos era un paso más allá de los auténticos terrores que compartíamos como humanidad. Este Terminator con sus fantásticos saltos cuánticos me regresa a esos tiempos y logra de manera muy acertada enseñarnos como todos nuestros tiempos, que en ese entonces eran un futuro inimaginable, están más cerca de lo que nos imaginamos del filo de la navaja.
Terminator Génesis no es una cinta que cambiara la historia del cine, pero debo decir que yo la goce mucho. Emilia Clark es una perfecta Sarah Connor más joven y no me causa el menor conflicto imaginármela convirtiéndose en Linda Hamilton en un futuro. Y John Connor … uy. Pues creo que tendrán que ver la película.
¿En serio?
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