Era joven, demasiado joven, cuando a través de una videocasetera alguien me puso la cinta Los niños de Brasil, protagonizada por Laurence Olivier y Gregory Peck, dos de las figuras más emblemáticas del cine. Y entré en shock. Eran los noventa (la cinta se hizo en 1978) y estaba basada en una extraordinaria novela escrita por Ira Levin solo dos años antes. Olivier interpretaba a Ezra Lieberman (basado en el famoso cazador de nazis Simón Wiesenthal) y Peck interpretaba a una versión ficticia del muy real monstruo nazi, el doctor Mengele.
La historia – y vaya que luego me aventé el libro varias veces – era el plan del perverso científico de clonar a Hitler con la intención de crear un cuarto Reich, a través de la ciencia, que en ese momento empezaba a vislumbrarse como posible, y de la manipulación genética. Esto añadido a la recreación de los eventos que marcaron y formaron a Adolf… ¿qué les digo? Es un gran thriller y es hoy más aterrador que nunca.
Netflix acaba de anunciar una nueva adaptación del libro original de Levin, encabezada por Peter Morgan (The Crown) con el fantástico Jeremy Strong (Succession) como el cazador nazi. Hay pocos detalles, pero sabemos que será una serie limitada basada en el libro. Por lo que entendemos, la historia se queda en los setenta, pero podríamos estar equivocados y ver una versión donde la “clonación de Hitler” ya no tiene que ser genética, sino digital. Y tengo que decirles: escribí eso y sentí un enorme escalofrío, porque en muchos sentidos eso ya está pasando – al menos en cuanto a su discurso y la devastación que podría crear – en tiempo real.