Los otros goles: la inauguración

Ciudad de México /

¿Fue gol o autogol que fuera Salma Hayek y no la presidenta Claudia Sheinbaum quien apareciera junto a Gianni Infantino en la inauguración del Mundial? De los males, el menor, me parece que decidieron. Nada como un estadio lleno de personas que tuvieron que hacer milagros para llegar como para crear una de esas escenas de gritos que ningún político quiere en su archivo histórico. Salma, tampoco ajena a la controversia, y le parezca a quien le parezca, es una imagen de una mexicana que brilla en el mundo y que no vive de la política.

Nada nos parece, ¿verdad? O tal vez ése fue el verdadero arranque del Mundial: no el silbatazo, el Himno, los fuegos artificiales, sino nuestra capacidad infinita para discutirlo todo. La verdad es que creo que el deporte de quejarnos es mucho más practicado que el futbol mismo y, cuando nos dan tan buenos motivos para hacerlo, a veces es lo único que nos queda para comulgar alrededor de una experiencia colectiva.

Como todos aquellos que pagaron su suscripción carísima de Vix y pasaron horas viendo cómo se refrescaba —sin éxito alguno— la señal que nunca llegó.

Y eso de tener Labubus en la cancha, pero no ajolotes… Pues es la FIFA, fifeando, ¿no? Ni gol ni autogol, negocios como siempre. Pop Mart tiene un enorme acuerdo con ellos y se vio en la cancha al lado de J Balvin, después de que viéramos a Belinda y a una muy extraña versión de lo que podríamos llamar charras fluorescentes. Muchos se quejaron de que estaban “perreando”. No lo sé, Rick, pero eso no era un baile típico más que de TikTok.

Maná triunfó a pesar de todos sus detractores, lo cual es una gran alegoría de lo que luego nos pasa a los mexicanos en tiempos como éstos: nos burlamos, nos resistimos, pero cantamos si nos sabemos la letra. Y tras más de 30 años de “Oye, mi amor”, nos la sabemos aunque sea en contra de nuestra voluntad. 

Confieso que yo tampoco reconocí a Shakira cuando la vi de entrada en la pantalla con su atuendo amarillo. No fue del todo un autogol, pero tampoco fue lo que sabemos que ella puede lograr. Y bueno, dice mucho de nosotros —no del artista— que celebremos que Alejandro Fernández se fue a la segura al cantar el Himno y no se equivocara. Esa siempre es la rifa del tigre, así que bien por él.


  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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