Los símbolos de Trump

Ciudad de México /

Bill Maher es una de las voces más interesantes de Estados Unidos, no sólo porque fue de los primeros en reapropiarse del término “políticamente correcto” como algo positivo, sino porque se ha mantenido como una de las voces más polémicas en lo que a crítica social se refiere. Es arrogante, sí. Pero también muy inteligente y divertido. Y siempre ha comprendido que para crear discurso hay que hacer reír. Y no tener miedo a ser cancelado.

Por eso la entrega del galardón más grande que tienen por allá para la comedia —el premio Mark Twain— en el Kennedy Center ha sido una de esas cosas que vale la pena observar y analizar. En particular porque apenas hace unas semanas quitaron el nombre de Donald Trump al recinto, que aún controla el presidente. Ese que pensó que por invitar a Maher a cenar a Mar-a-Lago conseguiría apaciguar la crítica del comediante. Y ahí está el deleite de todo esto: Bill reportó que tuvo una cena agradable con el hombre, no con el personaje, y luego procedió a seguir criticando las cosas que considera más criticables. Trump hizo y sigue haciendo su berrinche en su red social al respecto, pero nada de eso —ni la ya casi segura fusión de Paramount con Warner (HBO)— evitó que se extendiera una vez más el contrato de Maher. Ni que se detuviera el show en el recinto donde tantas puestas en escena se negaron a presentarse bajo el mandato de DJT.

Ni el espejo de agua en Washington, lleno de algas verdes y material flotante tras una obra sin licitación entregada a un donador de Trump y vecino de Mar-a-Lago, ni el caos en la construcción de la Casa Blanca, ni la feria vacía organizada por los 250 años de EU junto con el cumpleaños 80 de Trump, ni la UFC en el jardín presidencial son más que símbolos de lo que no le está saliendo bien a esa administración. El festejo a Maher es un símbolo aún mayor, el cual —aunque ni de lejos más relevante que los reveses judiciales e institucionales que ha sufrido ese gobierno— sin duda deja claro que, si las instituciones resisten, este puede ser solo un periodo muy oscuro y desquiciado de la historia de nuestro país vecino. La comedia es de lo más importante para resistir y lo sobrevive a todo.


  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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