Aprincipios de este siglo, Andrew Lloyd Webber decidió tocar un tema sorprendente para un musical: el futbol. Se llamaba The Beautiful Game y, aunque probablemente sea una de sus obras menos exitosas, pudimos verla en Londres y nunca la olvidamos. Llegó el día de hablar de ella.
La historia ocurre en Belfast, durante los sesenta, en medio de The Troubles: confrontaciones entre católicos nacionalistas, que querían una Irlanda unida, y protestantes unionistas, que defendían pertenecer al Reino Unido. Y sí, el futbol era lo que tenían en común: resolver algo en la cancha y no con armas. La música está en streaming y, si bien no es El fantasma de la ópera ni Jesucristo Superestrella, tiene lo suyo. Hoy más que nunca.
Brinquemos al verano de 2026. México va contra Inglaterra, en el Estadio Azteca, en octavos de final, y ya tenemos una batalla —divertida hasta ahora— entre Fher Olvera y Liam Gallagher. Fher es un caballero y Liam a veces parece hooligan, pero mientras se mantenga en carrilla y redes, el conflicto está divertido y culturalmente encantador.
La música y el futbol siempre han hecho buen equipo, y este domingo podríamos escuchar en las gradas un duelo entre “Wonderwall”, de Oasis, y quizá “Oye, mi amor”, de Maná. Maldita sea: tendré que cantar Maná en vez de Oasis, pero estos tiempos lo requieren, aunque todo indica que Juan Gabriel también le entrará al quite en esta batalla rítmica —que deseamos se quede en eso y en la cancha— entre dos aficiones emotivas, musicales, apasionadas y desbordadas.