El estado donde está esa extraña nación llamada Hollywood tenía que tomar una decisión. Sus números aseguraban que, si se permitía que la fusión de Warner con Paramount se llevara a cabo, habría más de 4 mil 500 empleos directos de cine y televisión en riesgo y 10 mil 360 más expuestos. Así ocurrió cuando Disney compró Fox, y no es una perspectiva feliz para quienes laboran en una industria que lleva años luchando con la redundancia de puestos.
Pero la perspectiva —como amenazó David Ellison— de sacar a Paramount de California parecía más devastadora para muchos de los miembros de la industria que aún resistían. Se llegó a un acuerdo con concesiones, entre ellas quedarse ahí durante al menos cinco años, respetar los acuerdos vigentes con los sindicatos, estrenar al menos 30 películas al año en los primeros años y destinar millones al desarrollo y protección de la fuerza laboral.
En noticias, una de las concesiones más importantes tiene que ver con que CNN y CBS deberán contar con un consejo editorial independiente para proteger su libertad editorial. Nunca ha parecido más relevante garantizar eso, sobre todo cuando vemos cómo las demás cadenas suspendieron su participación en el pool televisivo presidencial después de que la Casa Blanca impidiera a CNN cumplir su turno de cobertura. CNN, MS Now y Politico demandaron a la administración Trump por retirarles el acceso a la Casa Blanca. ¡Hasta Fox News lo hizo!
Y esa acción solidaria incluye a CBS, controlada por Ellison, y ocurre el mismo día en que se alcanza el acuerdo con los estados. Trump ya celebraba la posibilidad de que CNN cambiara de dueño, así que ahora el gesto cuenta más que nunca.
¿Será posible que el acuerdo resulte para bien? ¿O será el menor de dos grandes males en el mundo de la comunicación, el periodismo y el entretenimiento? La novela continúa.