¿Por qué apesta Pepe Le Pew?

Ciudad de México /

Ya le tocó al hipersexual zorrillo de las caricaturas estar en la mira de la cultura cancelación y eso tiene a muchas personas enfurecidas. Y lo entiendo, de verdad. Pero después de analizar muchas de las reacciones, puedo y debo decir que no todos los cancelados fueron creados iguales.

En lo personal nunca fui fan, pero entiendo que los entrañables recuerdos de tantas infancias inocentes se vean vulnerados con este revisionismo tan tremendo que estamos viviendo en la sociedad. Ahora, no es lo mismo poner una advertencia o escribir un artículo en el New York Times (como fue el caso aquí) que efectivamente cancelar algo. Sacarlo del aire o de circulación. No es lo mismo una autocrítica, como Disney ha hecho con sus títulos de los años 40, que de plano decirle al prójimo qué puede y qué no puede ver.

Hoy en particular, sabiendo el día que es, me llama mucho la atención la violenta reacción al solo poner sobre la mesa el tema de un zorrillo animado, que buscaba amor, pero que lo buscaba a puro arrimón y persecución. Hay otro trasfondo, por supuesto. Pepe solo quería amor pero como apestaba a lo que es, zorrillo, siempre tendría que ser tenaz e insistente. Al final (no siempre) el amor lo conquistaba todo y usualmente la gatita, objeto de su afecto, acababa desparramando corazones (aunque sí le soltaba sus buenos trancazos). Pero la razón por la que Pepe Le Pew apesta no es porque la generación de cristal (a la que no pertenezco) no pueda manejarlo. Realmente hay una persecución y un acoso físico constante en esa historia y suele ser premiada con amor. Ojalá no se cancele, pero yo veo el lado constructivo de tener estas conversaciones.

¿Ustedes? 


Twitter:@susana.moscatel


  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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