Este fin de semana El show de los Muppets, que regresó como un especial en febrero de este año, ganó cuatro Emmys en la ceremonia de Artes Creativas, dándole su primera estatuilla a Sabrina Carpenter y ganándole a otros “shows de variedades pregrabados”, como los especiales de Taylor Swift, Dave Chappelle y Wicked: One Wonderful Night. Lo hicieron —y este no es un dato menor— exactamente en la fecha que marca los 50 años desde su estreno televisivo.
Pero el especial, una joya que tuvo gran éxito entre ABC y Disney+ —7.58 millones de espectadores en sus primeros ocho días—, aún al cierre de esta columna seguía con esa característica: un evento único. Pero esto es lo que sabemos: Disney es dueño de los Muppets desde el año 2004 y, aunque han tenido distintos acercamientos —incluyendo la nueva Rock ’n’ Roller Coaster en Orlando—, no han podido dar la continuidad que los fans de toda la vida quisiéramos ver de nuestros amados personajes. Y la cosa es que con este especial le atinaron: no queremos una reinvención del formato de El Show de los Muppets, queremos verlo semanalmente —en un mundo ideal— como el gran regreso de los shows de variedades con los que crecimos y que el público siempre aclama cuando se hacen bien. Ahí está el 98% de aprobación en Rotten Tomatoes, por ejemplo.
También sabemos que dentro de la compañía esto se manejó como un “soft pilot”, lo cual quiere decir que, aunque fue lanzado públicamente como un especial, se hizo con la intención no sólo de celebrar su medio centenario sino de medir el interés de la audiencia. Y vaya que funcionó. Así como su presencia en el medio tiempo de la final del Mundial nos hizo felices, la verdad es que los fans de distintas generaciones queremos ver a los Muppets y todo su caos en su formato original. Además, el elenco no ha envejecido en lo más mínimo desde su estreno.
¿Qué más podemos pedirle a la Rana René? (Kermit, ta bueno). Ándenle, Disney, celebremos esos Emmys con una buena noticia.