Reseña de ‘Mujer Maravilla’

Ciudad de México /

Esta cinta, conocida también como WW84 ha sido más que esperada por todas las mejores y por todas las peores razones. La mejor fue que la primera entrega de Patty Jenkins fue asombrosa en todo lo que requería: una gran película de superhéroes en la que la protagonista no tiene que presentar su feminismo como característica principal de sí misma. Y eso es porque este personaje nació con el tema superado. Es mujer. Es capaz. Es maravillosa y, bueno, de paso es hermosa. Una amazona moderna en todo el sentido de la palabra.

La razón mala fue la pandemia y los meses de retraso, y seguirá porque no hay forma que, de inmediato, los millones de fans corran al cine a verla. Pero eventualmente lo harán y no se van a decepcionar. Un acierto brutal es que la acción se lleve a cabo en 1984, en plena Guerra Fría con los principios de la desmedida codicia neoliberal que tan bien representa Pedro Pascal como el villano Maxwell Lord. Y, claro, Gal Gadot nació para hacer este rol a tal grado que ni los fans de Lynda Carter (protagonista de la serie original) le encontramos desperdicio.

Esta es una película de acción que funciona hasta para los que no nos gusta mucho el cine de acción, ya que cada personaje tiene desarrollado su conflicto, su vulnerabilidad, su obstáculo, su batalla y su conclusión. A veces hay que tomarse en serio y otras hay que saber reír. Y vaya que viendo la cinta yo reía, recordando cómo en los 80 me disfrazaba de este personaje y regresando por el tiempo a mi travesía personal, al arco dramático (cómico y musical) que ha sido mi vida. Ese viaje interior se la agradezco a Patty Jenkins y a la Mujer Maravilla en sí. Estoy convencida que eso será una experiencia compartida por millones de niñas y también niños, de todas las décadas.

Twitter: @susana.moscatel

  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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