La escribió el sábado, la grabó el martes y el miércoles el mundo pudo escuchar “Streets of Minneapolis”, de Bruce Springsteen, quien explicó que lo hizo “en respuesta al terror estatal” que se vive en las protestas contra ICE en esa ciudad. Hay muchas voces que se han levantado, y de manera muy alta, desde que circularon las imágenes de las violentas muertes de Renée Good y Alex Pretti ante agentes de inmigración. Y la voz de Springsteen suma al mundo entero y eso es enorme.
El jefe nunca ha sido tibio cuando de protesta se trata. “Born in the USA”, “American Skin” y “Devils & Dust” taclean Vietnam, violencia policial e Irak, pero nunca ha sido un panfletario. No juega a las causas, habla de la gente real que está sufriendo infiernos reales; por eso pega más duro esta canción, que no teme nombrar a quienes están generando ese dolor. En la segunda estrofa ya está hablando de “El ejército privado del rey Trump del Departamento de Seguridad Nacional”. No hay lugar para la interpretación.
Y aun así es una canción perfecta de Springsteen —con figuras retóricas que rompen el corazón de quien lo tenga, porque acabamos de ver esas muertes desde todos los ángulos posibles—: “Y había huellas de sangre, donde la compasión debió estar de pie/dejaron dos muertos en las calles heladas/Alex Pretti y Renée Good”.
Luego llama a la resistencia, a la comunidad, nombra también a Stephen Miller —asesor en política migratoria de Trump— y a Kristi Noem —figura republicana cercana al presidente— y hace un llamado a la memoria. La escribió el sábado y claro que tendrá resistencia política. Pero solo Bruce puede hacer una crónica tan perfecta, devastadora y humana sobre un evento que aún está ocurriendo con la certeza —yo la tengo— de que en su voz no podrá ser olvidada ni distorsionada por los políticos o la historia.