Taylor, Travis y el “secreto” imposible

Ciudad de México /

M+.- Se dice que un secreto entre más de dos personas ya no es secreto, pero cuando hablamos de la boda que se llevó a cabo en el Madison Square Garden entre Taylor Swift y Travis Kelce hay que decirlo: son poderosos. Lo suficiente como para tener al menos mil invitados y que prácticamente ninguno de ellos haya revelado detalle alguno, con la excepción del CEO de la cadena de cines más grande de Estados Unidos.

Al cierre de esta columna sabíamos exactamente lo que ellos quisieron comunicar: Dior para la ropa, Cartier para las joyas y… ¿Adam Sandler oficiando la boda? Eso y las pantallas afuera de MSG anunciando que ya eran esposos estos dos. Fuera de ello, lograron hacer lo imposible: una boda privada en una de las arenas más reconocibles del mundo, en medio de Nueva York, donde el flujo de gente nunca se detiene.

Cosas que se filtran —y francamente me emocionan— como que Paul McCartney le cantó a la pareja “I want to hold your hand”, canción que el Beatle no había interpretado en vivo desde hacía 60 años, suben de dimensión lo que esta boda significa en términos icónicos. Y ahí es donde los iconoclastas se molestan. Aquellos que odian las fortunas extremas y odian el concepto de los multimillonarios haciendo cosas de gente rica. Pero más allá de los 26 millones de dólares a buenas causas que la pareja donó antes del evento, de los intentos de darle connotaciones políticas a una fortuna que se origina de una mujer escribiendo canciones y no de alguien explotando los recursos del planeta o a los trabajadores, queda claro que muchos no van a estar contentos con nada. Yo, por mi parte, elijo admirarme de la escala del show, de la influencia de este par que hasta ahora solo ha sido usada para bien (con sus temas ecológicos y de la industria, sin duda) y de la idea de que el cinismo no tiene que ser nuestra primera reacción ante una historia épica de amor. Ya veremos si de aquí sale un documental y —sobre todo— qué viene después del “vivieron felices para siempre”, porque para una pareja que ha logrado compartirlo todo y, a la vez, mantener su privacidad cuando importa, eso —la vida real— es lo que realmente se va a poner interesante.

  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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