Una vida con Dolly

Ciudad de México /
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Estaba en la primaria y eran los años 80. La radio pop en California estaba en su apogeo y MTV era la gran novedad; entre todo eso había una canción —un dueto para ser exactos— que por algún motivo se me metió a la cabeza y trataba, sin mucho éxito, de replicar en karaoke, al que todos los pobres miembros de mi familia se tenían que someter. La canción se llamaba “Islands in the Stream” y era cantada por Kenny Rogers y Dolly Parton.

“¿A poco te gusta la música country?”, me preguntaron mis agotados padres. Y la respuesta fue “sí”. Porque en mi cabeza la muy particular voz de Dolly Parton era el total de ese género musical. Unos meses después llegó a la casa —al lado de una flamante reproductora de videos Beta— la película 9 to 5, y algo les diré: si los niños de hoy ven Bluey o La sirenita en loop, esa era la película para mí. Dolly me preparó para la vida godín sin saberlo.

Había demasiadas cosas que entonces no sabía de Dolly Parton. Y ahora con su adiós el mundo entero está —como debe ser— contando todos sus éxitos, buenas obras y calidad humana. Dolly evitó siempre identificarse con un partido político  —no en vano tanto Donald Trump como Bernie Sanders lamentaron su partida— pero nunca guardó silencio respecto a los derechos humanos, la necesidad de hacer accesible la educación para todos y la ayuda a quienes como ella  venían de un contexto de pobreza.

Sí, es verdad que no cedió “I Will Always Love You” a Elvis. Dolly la compuso y acabó siendo el fenómeno que fue en voz de Whitney Houston. Una vez perdió un concurso de imitadoras de Dolly Parton al que se había inscrito anónimamente. El ritmo de “9 to 5” salió de sus uñas acrílicas.

Vaya, podríamos llenar páginas con anécdotas así; el hecho es que Dolly trascendió los géneros, la pobreza y la política para dejarnos un legado: la música y el arte puede transformarnos sin dividirnos. Ojalá que no sea la última de los grandes de quien podamos decir eso cuando se nos vayan. 


  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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