Mientras algunos de los cineastas más reconocidos del mundo pelean por estrenar sus cintas en la pantalla grande, el documental Melania se estrena “solo en cines” bajo el sello de Amazon MGM. Y en México lo sabemos porque la publicidad está en todos lados. No es menor: la propia compañía anunció lanzamiento mundial exclusivo en pantalla grande el 30 de enero. Para una plataforma que ha reducido ventanas teatrales, el documental sobre la primera dama de los Estados Unidos es un gesto mucho más político que comercial.
La dirige el experimentado Brett Ratner (Rush Hour), cuya carrera se detuvo en 2017 tras múltiples acusaciones de conducta sexual inapropiada publicadas originalmente por Los Angeles Times. Ratner negó las acusaciones, pero fue apartado de proyectos en Warner y Hollywood lo mantuvo al margen. Cancelado sin juicio, pues. Su regreso, ahora con una figura central del poder político estadounidense, ya es tema en sí mismo.
El acuerdo de Amazon para el proyecto se ha reportado en alrededor de 40 millones de dólares, con inversión adicional fuerte en marketing global. Y sabemos que Melania será quien obtendrá la mayor parte del trato; los términos exactos no son públicos. Sabemos bien que Amazon es de Jeff Bezos, quien no solo ha sido señalado por contribuciones al fondo inaugural de Trump, sino que ha sido una constante presencia en esta segunda vuelta de POTUS. Y quizás en estos tiempos y contexto hablar de tratos cuestionables ya es visto como una ocurrencia diaria, pero nadie puede dejar de notar que aquí hay una corporación con intereses regulatorios apostando por un producto que monetiza imagen política. Una vez más. Solo que ahora el rostro de esto —literalmente— es Melania, quien usualmente tiende al silencio y en casos específicos a mensajes crípticos a lo mucho.
Y queda la pregunta de fondo: ¿es un documental o una operación de reputación? En un momento de alta tensión migratoria y polarización política en Estados Unidos, el timing no es irrelevante. Y la fuerte campaña que se le está haciendo en México hace cuestionarnos: ¿es simplemente parte de un estreno global o también un termómetro ideológico? Dudo mucho que estemos frente a un blockbuster ni mucho menos, pero no descuento el factor morbo. No quiero pagar un boleto para verla, pero que me gana la curiosidad de qué pretenden a través del cine no es algo que pueda negar.