En redes sociales vi la mejor descripción de la película Heroico de David Zonana, la cual se estrenó este jueves en cines. O al menos la mejor descripción de lo que me hizo sentir. “Es una película de terror”, decía el mensaje, perdido entre tantas críticas, polémicas, descalificaciones y alabanzas para la cinta que trata de los abusos en la educación militar de nuestro país. Y vaya que eso es de terror.
Esto no solo radica en la buena dirección, o en el manejo brutal de la cámara para no dejarte escapar de la trama y ni siquiera en el hecho de que la mayoría de los actores fueron al menos cadetes militares. No. El terror radica en lo familiar que parece todo. Como si nos estuvieran contando el principio de una brutal y horrible historia que sospechábamos, pero que no habíamos visto. El hecho de que la cinta inicia diciendo que está inspirada en hechos reales no ayuda a que uno se pueda abstraer, como lo hacemos la ficción, así que pues sí. Demasiado cerca.
En un país donde las oportunidades acaban dependiendo demasiado en lo dispuesto que estén a ejercer violencia para tantos, donde siempre se nos dijo que no habláramos de religión, política ni del Ejército, ver lo que empieza por el maltrato a los cadetes, nos confronta a muchas cosas que no queremos no saber. Pero como muestra la cinta, el no saber no exenta de las consecuencias de un sistema corrupto, cruel, enojado. Heroico no es un documental, pero sí sabe a denuncia. Una que no habíamos visto articulada de manera tan frontal para el público en general. Heroico duele y asusta.