Inspirado en “El Mito del Mañana”

León /
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En Tokio hay un barrio muy concurrido llamado Shibuya. Es una zona conocida por ser la cuna de la cultura juvenil. La estatua de Hachikō, el perro fiel que, sin saber que su dueño había fallecido, siguió esperando su regreso todos los días durante unos 10 años frente a la estación de Shibuya, se ha convertido en un punto de encuentro emblemático de dicho barrio.

Sin embargo, hoy me gustaría presentarles un lugar diferente ubicado en este mismo distrito; se trata de un mural gigantesco de 5.5 metros de alto y 30 metros de largo, expuesto en el pasillo que conecta la estación de Shibuya de la línea Yamanote con la terminal de Shibuya de la línea Keio Inokashira. El autor es Taro Okamoto, un gigante del arte de vanguardia nacido en Japón, y el título del mural es “El Mito del Mañana”.

En realidad, este enorme mural es una obra que Okamoto realizó en la Ciudad de México entre 1968 y 1969. Quien le encargó el mural a Okamoto fue un magnate llamado Manuel Suárez. El encargo consistía en que pintara un mural para decorar el vestíbulo del “Hotel de México”, que se estaba construyendo con motivo de los Juegos Olímpicos de México. Okamoto aceptó con gusto y completó el mural con el apoyo del gran pintor mexicano de origen japonés Luis Nishizawa y de otros pintores japoneses residentes en México. No obstante, Suárez sufrió dificultades financieras y la construcción del hotel se suspendió. La pintura mural de Okamoto, que había sido colgada en el espacio destinado al vestíbulo, fue retirada y, con el tiempo, se perdió su rastro. (Shozo Ogino, “Cinco Centurias a través del Mar: Historia del intercambio Japón México”).

La obra de Okamoto fue descubierta en 2003 en un depósito de materiales a las afueras de la Ciudad de México. Siete años antes (en 1996), Okamoto ya había fallecido. La obra fue trasladada a Japón en 2005; al año siguiente se completó su restauración y, en 2008, se exhibió y se abrió al público en el pasillo de conexión de Shibuya. Este gran mural, titulado “El Mito del Mañana”, representa el momento en que estalla la bomba atómica, pero no es simplemente una imagen de las víctimas, sino que encierra el fuerte mensaje de que los seres humanos pueden superar con orgullo incluso una tragedia cruel, y que más allá de eso nace “El Mito del Mañana”. (Página web de Organización para la Preservación y Sucesión del Mito del Mañana (organización sin fines de lucro)).

Cabe mencionar que el “Hotel de México”, diseñado para convertirse en uno de los hoteles más grandes de América una vez terminado, permaneció durante mucho tiempo como una estructura de concreto expuesta. Tras una posterior remodelación, abrió sus puertas en 1995 como el World Trade Center Ciudad de México.

Siguiendo una anécdota más; Suárez, quien le encargó a Okamoto la realización de un mural, era un amante del arte y mecenas de David Alfaro Siqueiros, uno de los grandes maestros del movimiento muralista mexicano. Aunque el proyecto de Suárez para construir el hotel quedó inconcluso, el Polyforum Siqueiros, edificado justo al lado del terreno destinado al hotel, fue un proyecto que se completó gracias a su total cooperación. Se dice que Okamoto, quien se encontraba en la Ciudad de México para la producción de “El Mito del Mañana”, entabló amistad con Siqueiros y se vio profundamente influenciado por las obras de este y su pasión por el arte.

A los viajeros mexicanos que visitan Tokio, si tienen tiempo, les recomiendo que vayan a Shibuya y vean “El Mito del Mañana”. Espero que puedan sentir el intercambio entre artistas representativos de Japón y México, así como el espíritu del movimiento muralista mexicano.



  • Takero Aoyama
  • Cónsul general del Japón en León
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