Teresa Vilis
  • Las bolas naranjas

    Un día llegaron las bolas naranjas. No fue una invasión, tampoco una conspiración. Simplemente aparecieron. Se acomodaron en las banquetas, en los edificios de gobierno, en los espectaculares.
  • Cansancio

    Estoy cansada de la gente que hace de la fatiga una virtud. Esa que se ofende por todo, que dramatiza cada trámite como si estuviera cruzando el desierto de Sonora sin agua.
  • Somos lo que somos

    Siempre se dice que el ser humano es bueno por naturaleza. Que si uno escarba lo suficiente debajo del miedo, del rencor o del silencio, aparece la bondad. Se dice para consolar, para justificar, para seguir. No es cierto.
  • Las chicatanas

    Las chicatanas me dan ternura, aunque todavía me cuesta acercarme. Hay algo en ellas —en su torpeza al volar, en su cuerpo oscuro y grande, en sus patas tiesas— que me sigue provocando una incomodidad infantil.
  • Gabachos

    La desigualdad migratoria revela contrastes entre quienes gentrifican México y quienes enfrentan hostilidad al cruzar la frontera.
  • Anatomía del frío

    El frío emocional de muchas mujeres nace de una herida cultural, pero aprender a sostenerse transforma el dolor en fortaleza.
  • ¡Santas Batipatrullas!

    Las "Batipatrullas" generan controversia: un símbolo de modernidad o un espectáculo costoso en un país con crisis de seguridad.
  • Castigo divino

    El calor extremo en Guadalajara revela desigualdad, cinismo y abandono urbano, exponiendo el costo de un desarrollo mal planeado.
  • Mujica no era ficción

    Mujica no era perfecto. No lo necesitaba. Era otra cosa: un hombre bueno en serio.