Si quieres complacer a todo el mundo, no seas político, vende helados”, lo dijo el exprimer ministro de Canadá, William Lyon Mackenzie.
Generalmente las personas suelen tener opiniones muy fuertes en relación a un gobierno o político, pues éstos suelen despertar pasiones extremas de afecto o rechazo. Porque la política tiene que ver con nuestras creencias más profundas en relación a lo que nos importa; nuestra relación con el otro, a cómo vivir en comunidad, a la economía o derechos humanos. No tenemos un historial social de hacer política de manera racional, pero estamos en la construcción de ser una sociedad más crítica y mucho se lo debemos a los periodistas.
El no contar con ese “amor” o aprobación de una parte de la población, es la lección número uno al estar en política. ¿Qué esperaba la 4T? ¿Qué esperaba Luisa María Alcalde o la Presidenta? ¿No tener críticos o periodistas que estuvieran en contra? Si fue su escuela. Viene de criticar activamente los gobiernos anteriores, así crecieron como oposición; unificando su mensaje de descontento, enojo e incluso odio hacia los gobiernos neoliberales.
Por eso, el que desde la Presidencia se presente (con recursos públicos) una lista de periodistas incómodos para el Gobierno, es un retroceso y un acto fuera de toda razón o lógica. Daña a los avances a favor de la libertad de expresión y si buscaban intimidar a un “sistema de enemigos”, les salió todo lo contrario.
En política nada pasa por casualidad. Cada estrategia o mensaje cuenta con un objetivo, que generalmente tiene que ver con mantener el poder, pero esta vez no les salió. Sí, nos tienen hablando del tema, pero ese “error” fue un favor para la oposición. Hoy muchos de los periodistas nombrados están siendo fortalecidos y seguidos por primera vez por los ciudadanos.
Esta acción habla más de ellos que los enlistados. Habla de su poca capacidad de reconocer la disidencia, el respeto por los periodistas y por la oposición. Habla de sus prioridades: invertir su valioso tiempo en hacer listas. Algo planearon que no les salió, pero esta vez nos abrieron más los ojos y, si la oposición lo aprovecha, es un buen arranque. ¡Más críticos, mejores gobiernos!