Estas líneas las escribo en una travesía en la que cruzaré tierras, adentros y pensamientos, así que ante una futura publicación haré un breve guiño de una obra, un cuadernillo en proceso de creación, el cual surgió de mi interés por acercarme y profundizar en el conocimiento de la estética, una disciplina que he comenzado a descubrir y por la que me siento atraído, diría que, hasta cautivado, pero cuyo aprendizaje percibo, al mismo tiempo, como algo bastante complejo y laborioso.
La estética es una ciencia por la que se han interesado algunos de los pensadores más relevantes de la Historia. Las obras de algunos de estos eminentes filósofos serán base y referencia del texto, libros que reflexionan en torno a esta disciplina con gran conocimiento y autoridad, y que recomiendo desde este momento a todos aquellos que quieran profundizar en la materia.
Mi texto, como adelanto desde su mismo título, y en consecuencia con mi labor como cineasta y profesor de cine y producción audiovisual, es una invitación a interesarse por la estética, con la particularidad de que este acercamiento se vinculará con un área del cine donde ambas disciplinas se encuentran de una manera específica, esto es analizando el proceso de recepción de la obra, una película en este caso.
Relacionar a la estética, entendida como una rama de la filosofía que estudia a las artes en general, con el cine, una disciplina artística joven y popular, nos permitirá comprender la vinculación y convergencia que existe entre ambas, a partir de un punto de vista concreto.
No sé si por efecto de mi deformación profesional como guionista, o tal vez por ello, el cuadernillo se estructura en tres capítulos, haciendo referencia a la clásica estructura para las historias de ficción que Aristóteles dividió en tres actos en su Poética –la Biblia de los que cuentan historias-, hace ya algunos miles de años. En el primer acto (o planteamiento que decimos en el cine), se propone un compendio histórico de la evolución de la estética desde la Antigüedad clásica hasta nuestros días, comenzando desde mucho antes de 1735, año en que el filósofo alemán Alexander Gottlieb Baumgarten bautizara y definiera a la estética como “la ciencia de la sensibilidad y de las relaciones del arte con la belleza” (Plazaola, 2007). De esta forma, este primer acto comprende una breve síntesis que esboza algunas ideas de los varios sabios que han ido moldeando nuestro pensamiento a lo largo de la historia, y también representa una invitación a descubrirlos por parte de aquellos que no han tenido oportunidad de conocerlos.
En el segundo acto (o desarrollo del conflicto) analizaremos la vinculación entre estética y cine, priorizando los estudios inaugurados por la corriente de la Estética de la Recepción (Jauss, 1992; Vázquez, 2005; Zabala, 2016), que tanta relevancia han adquirido en los últimos años en la relación entre el arte y sus receptores, y específicamente en el cine.
Para concluir, en el tercer acto, también denominado último episodio o desenlace, se desarrolla un caso práctico en torno al film Frankenstein, dirigido por James Whale en 1931. Hasta aquí llegan estas líneas, seguro nos encontramos y habrá más cosas que contar.
Iñaki Ibisate