Pronaces y beneficio social

Ciudad de México /

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, reconoce el derecho de todas las personas a gozar de los beneficios de la ciencia y la innovación tecnológica (artículo 3). En este sentido, el Estado mexicano está obligado a apoyar la investigación e innovación científica, humanística y tecnológica (Ley de Ciencia y Tecnología) en consecuencia, debe garantizar también el “acceso abierto a la información que derive de ella”. Estas garantías implican un incremento de la capacidad humanística, científica, tecnológica y de innovación. En otras palabras, debe haber un incremento de investigadores y tecnólogos (hay que formarlos, apoyarlos y consolidarlos).

Lo anterior, con la finalidad, entre otras de: 1) resolver problemas nacionales fundamentales y urgentes; 2) contribuir al desarrollo del país; 3) elevar en todos los aspectos el bienestar de la población; 4) promover el desarrollo y la vinculación de la ciencia con las necesidades sociales; 5) mejorar de la calidad de la educación y la expansión de las fronteras del conocimiento; 6) convertir a la ciencia, la tecnología y la innovación en un elemento fundamental de la cultura general de la sociedad; 7) impulsar áreas de conocimiento estratégicas para el desarrollo del país; 9) fortalecer el desarrollo regional; y 10) promover la perspectiva de género, participación equitativa de mujeres y hombres en todos los ámbitos del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Para lograr las finalidades planteadas, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) promueve el desarrollo de la investigación científica y tecnológica, la innovación, el desarrollo y la modernización tecnológica del país (Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024), apoya a estudiantes y académicos con becas y otros estímulos en bien del conocimiento. Es decir, aproximadamente desde hace dos años promueve una agenda temática (que no muchos conocen y se llama Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) que se enfocan a: 1) salud; 2)agua; 3) educación; 4) cultura; 5) vivienda; 6) soberanía alimentaria; 7) agentes tóxicos y procesos contaminantes; 8) seguridad humana; 9) sistemas socioecológicos; 10) transición energética y cambio climático; entre otros que pudieran resultar pertinentes en el futuro. 

Esta agenda deberá orientar la actividad científica, humanística y tecnológica; por ejemplo, de los aspirantes o alumnos de posgrado (Maestría y Doctorado), profesores e investigadores de todas las universidades públicas y privadas interesadas en recibir un beneficio económico. 

Estos temas son prioritarios en la elaboración de proyectos de investigación, tesis (principalmente de posgrado) y producción científica y de divulgación para aquellos que quieren iniciarse o mantenerse en este ámbito, en un contexto inter y transdisciplinario, en el que además se articulen las capacidades humanas, institucionales y organizativas, nacionales y regionales, de los sectores público, social y privado.

Blanca Y. Zenteno
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