Protocolo de Atención a Personas en Flujos Migratorios en Nuevo León

Monterrey /

Con apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y otros socios locales, el Gobierno estatal a través de la Secretaría de Igualdad e Inclusión ha presentado, en días pasados, el Protocolo de Atención a Personas en Flujos Migratorios y Desplazamientos Mixtos, una iniciativa que tiene grandes ventajas y de igual manera importantes retos frente al fenómeno de movilidad de personas en la entidad.

Este instrumento era necesario no solo por los desafíos que significaron los flujos migratorios “masivos” que llegaron a Nuevo León en años anteriores, sino principalmente por la necesidad de coordinar los varios y distintos esfuerzos que grupos y organizaciones, además de autoridades públicas, hacen a favor de las personas en situación de movilidad con necesidad de protección internacional.

Un aspecto importante de este Protocolo es que se parte de identificar a los distintos grupos de población en movilidad; es decir, se pretende coordinar esfuerzos para atender a personas migrantes transitando temporalmente por la entidad, en lo individual o colectividades; pero también a quienes solicitan refugio o asilo; personas retornadas desde el extranjero; personas apátridas o que no son reconocidas por ningún Estado nacional; o personas desplazadas, forzadas u obligadas a dejar sus lugares de origen.

La identificación de varias condiciones de movilidad es relevante porque cada situación deriva en distintas necesidades de atención y potencial vulneración de derechos. Desde las organizaciones sociales y su importante labor de apoyo, en ocasiones, ven limitada su capacidad y en otras no se detectan las necesidades específicas de las personas en movilidad.

Las casas y albergues, por ejemplo, abren sus puertas para ofrecer hospedaje, alimento, atención médica, etcétera; pero les resulta difícil atenderla urgencia de un documento de identidad o la necesidad apremiante de seguridad de personas que huyen de la violencia o la amenaza. Saber a quién le corresponde determinada tarea, dónde gestionar necesidades específicas, etcétera, es fundamental para la atención de grupos vulnerables.

El trabajo colaborativo y coordinado, además de claridad de atribuciones, puede ser una herramienta importante para superar uno de los principales retos de este protocolo: transcender periodos de gobierno y administraciones públicas con más o menos interés en el tema. No solo en Nuevo León, sino en otros lugares, hemos visto el desinterés o mayor interés de los actores políticos, en tanto la movilidad de personas continua. Al final del día han sido principalmente las organizaciones de la sociedad civil quienes reaccionan en primera instancia frente a problemáticas asociadas a los flujos migratorios y personas en movilidad.

La instrumentación de este Protocolo también es un reto, se requiere no solo recursos humanos y financieros, sino voluntad de quienes encabezan las instancias participantes en términos de los principios y enfoques de atención definidos para el Protocolo: seguridad, dignidad y enfoque de derechos. Desde lo políticamente correcto no se puede decir cosa distinta; sin embargo, hay muchos ejemplos de cómo las personas en movilidad son víctimas de las propias autoridades, y cómo sus derechos son omitidos o vulnerados. Baste recordar la actuación de las autoridades de seguridad en Coahuila durante la “caravana” de personas migrantes de origen haitiano en 2021, o lo ocurrido en el centro de migrantes en Ciudad Juárez, en marzo de 2023.

Será importante analizar y evaluar en el futuro el trabajo del Comité de Atención y los comités de coordinación para cada una de las etapas definidas dentro del proceso de atención. Por ahora resulta bastante interesante que la atención de las personas en movilidad comience por su caracterización. Conocer su perfil, sus necesidades, etcétera, es lo que da paso a una estrategia de logística para su atención, y las etapas siguientes.

No hay duda de que este Protocolo es un paso muy importante para la atención del fenómeno migratorio en la entidad, por la ubicación de Nuevo León dentro de la ruta y/o trayecto de las personas que buscan llegar a Estados Unidos a través de la frontera noreste en Coahuila y Tamaulipas. El tiempo mostrará sus resultados.

Blanca Vázquez, El Colegio de la Frontera Norte*

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien escribe. No representa un posicionamiento de El Colegio de la Frontera Norte


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