Estimados lectores, creo que estos días de nostalgia, por lo que hicimos y lo que no hicimos, resulta buena fecha para hacer recuento de los pendientes, al menos a nivel medio ambiental, de nuestro planeta Tierra, siendo que hoy en día éste es el único habitable.
Le comento que a nivel planetario, la ONU (2019) reportó que el uso de los recursos naturales se ha triplicado desde los años 70, y a la fecha continúa aumentando; que en éstas últimas décadas se han generado más impactos negativos al medio ambiente y a la salud humana.
Además, que el uso y explotación de los recursos naturales ha propiciado una distribución desigual entre las regiones y países del mundo, lo que llevó a concluir que es urgente tomar acciones concertadas sobre el uso ineficiente de dichos recursos, siendo que están causando una presión insostenible al medio ambiente.
Lo anterior debe estar acompañado de lo que se firmó en los compromisos climáticos mundiales, pues nos dirigimos a un aumento de 3.2 °C en la temperatura del planeta, para finales de siglo.
Deben impulsarse tecnologías y políticas que lleven a reducir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) ya existentes, siendo que solo cinco miembros del G20 se han comprometido a lograr la neutralidad de emisiones, mientras que los grandes emisores de GEI (China, Estados Unidos, Unión Europea, India, Rusia, Japón y el transporte internacional) poco o nada quieren realizar para solucionar el problema.
Los efectos adversos del cambio climático se ven reflejados en algo que nos parece lejano: la extinción de especies. Acorde con los reportes mundiales, cuatro especies se extinguieron en los últimos 15 años en América Latina, dichas especies son: 1) El guacamayo azul (aparecía en película Río). Desapareció por la deforestación en Brasil; 2) La tortuga gigante de Pinta de las Islas Galápagos. Su población se redujo y extinguió por la comercialización de su carne y capazón; 3) El sapo dorado. Fue víctima del calentamiento global al reducir la humedad, y con ello, su reproducción; y4) La foca monje del Caribe, que desapareció por la caza humana para obtener su piel y grasa que se comercializaba.
A nivel nacional, hay acciones a favor y en contra, ya firmamos acuerdos internacionales para evitar plásticos en los océanos y el próximo año entrará en vigor la Ley que prohíbe el uso de bolsas de plástico al consumidor. Así que, querido lector, tendrá que sacar o comprar su bolsa reciclada, tela, ixtle o yute, para cuando haga las compras. Además, el actual gobierno prometió prohibir el uso de los transgénicos en México, aunque está pendiente la regulación del uso de agrotóxicos. Por otro lado, está en puerta la discusión de la Ley de Biodiversidad, aunque de forma contradictoria, se desmanteló a las instituciones ambientales relacionadas a la protección y conservación de los recursos naturales. A lo que se suma pendientes como la iniciativa de Ley ciudadana del agua, que busca evitar la privatización del agua e involucra una lista enorme de actores sociales para un acceso equitativo a un agua de calidad y más responsabilidad en el manejo sustentable del agua, aunque falta desarrollar la normalidad y la creación de la Contraloría Social del Agua —que tendría presencia a nivel nacional—, de cuenca y municipal; para sancionar a los malos funcionarios que incumplan la ley. De igual manera se ha mencionado no al fracking, sin embargo, aún no hay leyes de prohibición a la explotación peligrosa en nuestro país.
Ante este panorama de daños y pendientes ambientales ¿qué debemos hacer los ciudadanos comunes y corrientes? Primero: no quedarnos indiferentes; segundo: realizar acciones pequeñas día con día; y tercero: estar al pendiente del entorno medioambiental inmediato y nacional. Así, si hay contaminación atmosférica, al menos hacer el esfuerzo de usar transporte público una vez a la semana; si hay basura en la calle o colonia, tratar de levantarla, pero sobre todo, reducir la cantidad de residuos generados; si hay agua desperdiciándose o contaminándose, reportarlo. En fin, recomendaciones hay muchas, lo importante es hacer algo para prevenir, minimizar o mitigar el daño ambiental. Así que ¡a cumplirlo!. Desde El Colef les deseo lo mejor, yespero aporten algo para un medio ambiente sustentable para todos.
María Eugenia González Ávila
El Colegio de la Frontera Norte, sede Monterrey