Diplomacia mexicana en África

Toluca /

Cincuenta y cuatro países organizados en la Unión Africana, con excepción de Marruecos, que en conjunto tienen más de mil doscientos millones de habitantes, con crecimiento promedio del seis por ciento de su PIB anual, convierten a África en el segundo continente más poblado después de Asia y en el tercero con mayor extensión territorial. Ello hace que los ojos del mundo estén sobre África y México tiene que mirar más de cerca.

México solo cuenta con ocho embajadas y diez consulados honorarios, que de manera concurrente fallidamente pretenden abarcar la mayor parte del continente (Argelia, Egipto, Etiopía, Ghana, Kenia, Marruecos, Nigeria y Sudáfrica). En su ensayo en "La Política Exterior de México González y Pellicer Coords. ITAM-Siglo XXI", el ex embajador de México en Sudáfrica, Mauricio de María y Campos, propone acertadamente ampliarlas a doce.

Me sumo a su propuesta y considero que a su vez se tendría que hacer un esfuerzo paralelo por desligar o bien complementar la presencia africana acreditada en nuestro país de manera concurrente desde Washington D.C e invitarlos a establecer un vínculo directo, ya que solo nueve países africanos cuentan con embajada residente en México. La falta de presupuesto puede ser motivo de la actual configuración; sin embargo, se podría trabajar en cooperación bilateral para atraer misiones comerciales o consulados "ad hoc", que cumplan objetivos concretos sin mayor necesidad de establecer misiones diplomáticas permanentes.

Si bien la política exterior de México hacia África se ha caracterizado por ser defensora del principio de autodeterminación de los pueblos, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX en su proceso de descolonización, el activismo diplomático tomó un fuerte impulso a partir de la designación de Alfredo Pérez Bravo como embajador itinerante para África. El embajador de carrera tuvo la encomienda para el periodo de 1990 a 1994, de cubrir a veintinueve países de manera simultánea. Asimismo, apenas hace trece años se crea en el 2004 la Dirección General para África y Medio Oriente de la Secretaría de Relaciones Exteriores, abriendo un nuevo conducto oficial para el establecimiento de mejores canales de comunicación y operación política con la región.

A pesar de ello, sigue siendo insuficiente y África es aún vista como la última prioridad para México en materia de política exterior. La diversificación de las relaciones exteriores es esencial para el desarrollo socioeconómico, político y cultural de nuestro país. África representa una gran oportunidad no solo para estrechar vínculos comerciales y de inversión, sino también para ser solidarios en materia de salud y asistencia humanitaria.

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