Los pueblos originarios en México

Puebla /

El 9 de agosto fue el día señalado por la Organización de la Naciones Unidas para conmemorar a las poblaciones indígenas en el mundo entero; pero ¿quiénes son los pueblos originarios en México?; atendiendo a lo señalado en el artículo 2º de nuestra Constitución Federal, son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas.

Según datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (antes Instituto Nacional Indigenista), en México la población originaria asciende a un poco más de 12 millones de personas; el nuestro es uno de los 37 países en el mundo en donde se conservan más de 60 lenguas indígenas; amparados por la memoria viva, aún se hablan 68 con más de 364 variantes (Instituto Nacional de Lenguas Indígenas).

México cuenta con 31 de los 936 sitios inscritos por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad, lugares edificados por nuestros pueblos originarios (Palenque, Teotihuacan, Chichen Itza, Tajin, Uxmal, Calakmul), y 7 de los 229 elementos inscritos como patrimonio inmaterial (la pirekua, canto tradicional de los p'urhépechas, los parachicos en la fiesta tradicional de enero de Chiapa de Corzo, lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán, la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado, las fiestas indígenas dedicadas a los muertos, entre otros).

La constitución mexicana les reconoce a los pueblos originarios, entre otros, el derecho a la libre determinación para decidir sus formas internas de convivencia y organización social; para aplicar sus propios sistemas normativos; para elegir de acuerdo con sus normas, procedimientos y prácticas tradicionales, a las autoridades o representantes para el ejercicio de sus formas propias de gobierno interno, para preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad; sin embargo aún falta mucho por hacer, tenemos una deuda histórica con ello, el mundo entero la tiene.

Los pueblos originarios son la expresión de la memoria viva de nuestra tierra, son ellos los que han resguardado, a través de los siglos la riqueza de nuestros antepasados que ahora mostramos al mundo.

La diversidad cultural es una fuerza motriz del desarrollo, es un medio para acceder a una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora. Esta diversidad se extiende en nuestro país en todo su colorido, texturas y sabores, debemos reconocerla, honrar la memoria de nuestros antepasados pues eso nos enriquece como nación; no hacerlo así es negarnos a nosotros como mexicanos, como descendientes de un pueblo que conserva un tesoro vivo.

Felicidades a todos y todas las integrantes de los pueblos indígenas en México y en el mundo entero.

GABRIELA MORENO VALLE

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