Uno de los conceptos que se abordan en cursos introductorios de economía es el de elasticidad. Como su nombre lo sugiere, esto se refiere a la sensibilidad que tiene la demanda (o la oferta) a cambios en algunos de sus determinantes.
La demanda de un bien inelástico es aquella que cuando su precio aumenta, las personas solo reducen levemente su consumo (esto se debe a la cantidad de sustitutos que el bien puede tener). Un ejemplo típico son las medicinas; aunque estas sean más caras, las personas normalmente terminaremos comprándolas si las necesitamos.
Pero probablemente usted se pregunte, ¿y eso que tiene que ver con la situación de violencia que estamos viviendo en el país? Recordemos que, como cualquier empresa, los grupos criminales están interesados en generar las mayores ganancias posibles.
Aunque hoy en día sabemos que el narcotráfico es una industria diversa y compleja que se dedica a un sinfín de actividades, por simplicidad supongamos que solo se dedican al contrabando de drogas.
Por tanto, los dos principales determinantes de sus ingresos son el precio del producto y la cantidad que venden. Si la droga tiene una demanda inelástica –muy probablemente sea así– reducir la oferta de droga (vía incautaciones) aumenta su precio y los ingresos de la venta de drogas. Los grupos criminales que tuvieron la suerte de no ser a los que les incautaron la droga claramente se benefician: ahora venden su producto más caro y sus ventas se redujeron muy poco o nada.
Cuando el gobierno hace grandes decomisos de droga, las ganancias del narcotráfico son más altas. Los grupos criminales pueden reclutar más miembros, comprar más armas, y tienen mayores incentivos a pelear por el control del territorio con otros grupos.
Además, si la captura de líderes hace que sea más fácil entrar en el mercado del narco también podrían surgir nuevos grupos criminales. Mayor competencia en los mercados normalmente es algo bueno para la sociedad, pero no cuando se trata de actividades criminales.
Durante muchos años, la estrategia contra el narcotráfico se ha concentrado en la captura de líderes criminales y la incautación de droga. Claramente, esta estrategia ha sido, en el mejor de los casos, insuficiente para frenar la ola de violencia que vive la ciudadanía.
Los grupos criminales se han multiplicado y han expandido sus operaciones y fuentes de ingreso. Acabar con esta situación requiere entender a fondo los motivos y estructura de la industria criminal, y generar políticas públicas que corrijan esta situación.
Dichas políticas deben de atender la situación económica precaria de las comunidades, el vacío de poder del estado en ciertas zonas del país y el papel del mercado de droga ilegal de EEUU y su gran producción y contrabando de armas.
Luciano Ayala Cantú
luciano.ayala@udlap.mx