Las ideologías y las virtudes (parte XIII): fortaleza

Puebla /

Se suele expresar como buen deseo lo mejor en la vida, salud, éxito o prosperidad. Sin embargo, es una realidad que hay circunstancias adversas que tarde o temprano llegarán: enfermedades, decepciones, fracasos yhasta la muerte. Ante las pérdidas que traen tales circunstanciasaparece la tristeza; y ante lasiempre latente amenaza de que lleguen surge el miedo. Es por ello que el deseo más sublime es desarrollar fortaleza ante la adversidad y para levantarse de fracasos.

Una debilidad, extremo opuesto de la fortaleza, es que tristeza y miedo dominen como en la parálisis emocional o la ansiedad. En el otro extremo está la inflamación del ego que pretende mostrar fortaleza conarrogancia, persecución, vanagloria, despotismo, etc. La negación de oportunidades, deseos y necesidades, principalmente en la infancia, trae consigo frustraciones y amarguras; y dentro de un corazón humano herido es fácil pasar del sufrimiento al deseo de desquitarse para cuando se tenga cierto poder, «ahora si se sabrá quién soy». Desafortunadamente, se acaba desquitando con quienes no fueron causa de heridas. Otro síntoma de desquite es la ambición, un deseo de sobresalir muy peligroso porque se pierde la capacidad de agradecer y gozar, y no se disfruta lo que se consigue porque inmediatamente se piensa en lo que aúnno se tiene.

En el justo medio, extraordinariamente aparecen la generosidad, gratitud, compasión, humildad, y paciencia; y se trata de testimonios donde hubo mucho sufrimiento. ¿Qué marcó la diferencia? Se desarrolló fortaleza porque se descubrió la huella del amor divino en la vida, hasta en el sufrimiento. Cuando se aprende, dándole sentido y significado al sufrimiento, aparece ese faltante buscado con desquite. En una persona discapacitada, sin posibilidad de curación y llena de alegría, se ve un testimonio con sentido sobrenatural, y una serenidad que viene de lo divino, algo que marca. En el descubrimiento de la atracción por lo humilde se disfruta, surge gratitud, gozo, sencillez y paciencia (ciencia de la paz) donde cada persona se reconoce como obra en construcción.

En la fortaleza se acometen grandes empresasconemprendimiento, disposición y diligencia. La virtud de diligencia fue propia de pioneros hispánicos, familias y niños, que conquistaron el viejo oeste norteamericano con unas carrozas, llamadas diligencias en honor al espíritu de la virtud, para fundar las misiones de San Diego, Los Ángeles, San José, San Francisco, etc. Se trata de una región que mantiene el espíritu de emprendimiento y diligencia, siendo una de las economías más grandes del mundo. La cultura de la diligencia para la conquista del oeste sería llevada a la conquista del espacio pues había que estar listos para ir a lugares donde nadie había ido, enfrentar problemas nunca antes presentados, y tener disposición para atender y resolver cualquier llamado,«Houston, tenemos un problema».

La fortaleza se caracteriza por perseverancia y no sólo se trata de resiliencia, donde es posible aguantar lo adverso por orgullo y hasta con amargura. En la fortaleza hay un espíritu de ánimo con las virtudes de ecuanimidad, longanimidad, y magnanimidad. La ecuanimidad es un ánimo combinación de entusiasmo y serenidad en lo próspero y en lo adverso. La longanimidad o ánimo prolongado, virtud propia de la cultura monástica del Sacro Imperio Romano-Germánico (Munich,etimológicamente significa monasterio), fue heredada por el pueblo alemán en ciencia, cultura y deporte, siendo el equipo que más veces ha jugado la final del mundial de futbol, viniendo de atrás con un ánimo prolongado, sin rendirse.

En la magnanimidad se obra con magnificencia espiritual, virtud propia de Teresa de Calcuta, quien veía por pobres, huérfanos, y enfermos, incluso de lepra. En cierta ocasión, uno de sus entrevistadores le comentó que él nunca haría lo mismo ante el riesgo de contagiarse de lepra, ni por un millón de dólares. La respuesta de ella fue que tampoco lo haría por un millón de dólares, pero por una sola razón… amor.

Roberto Rosas Romero

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