¿Por qué existen los bancos? (Parte 1/2)

Ciudad de México /

Los bancos tienen un papel muy importante en la vida económica de todas las personas. Muchas reciben su salario a través de una cuenta bancaria, pagan el mandado con tarjetas de crédito, usan cheques o transferencias para realizar pagos, o incluso cuentan con algún crédito para su auto o casa. De igual forma para las empresas, los bancos ofrecen financiamiento para sus proyectos de inversión, y las ayudan a pagar su nómina y demás gastos.

El pasado 10 de octubre la Real Academia de Ciencias Sueca otorgó el premio nobel de economía a Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybug. La investigación de estos tres economistas mejoró nuestro entendimiento del papel de los bancos en la economía, cómo hacerlos más resilientes a las crisis financieras y por qué el colapso de los bancos empeora los efectos negativos de las crisis en la economía real.

Para que una economía crezca y funcione de manera adecuada, los ahorros de las personas deben de ser canalizados a inversiones que generen beneficios para la sociedad. Sin embargo, las preferencias de los ahorradores y los inversionistas se contraponen unas con otras.

Las personas que depositan sus ahorros en el sistema bancario quieren tener acceso inmediato a sus fondos si así lo desean, mientras que los inversionistas no quieren ser obligados a pagar sus préstamos prematuramente.

Los bancos emergen como intermediarios de manera natural, resolviendo esta discrepancia al captar los ahorros de muchas personas y ofrecer una parte de los ahorros captados a personas interesadas en adquirir un préstamo (empresarios con proyectos de inversión, familias que buscan construir o comprar su casa, o gobiernos interesados en mejorar la infraestructura de su localidad).

La teoría desarrollada por Diamond y Dybvig muestra cómo las actividades de los bancos los hacen vulnerables a los rumores acerca de su colapso.

Si un gran número de personas corre al banco a retirar sus ahorros –por miedo a que el banco quiebre– el rumor se convierte en una profecía autocumplida: el temor colectivo de su colapso genera una corrida bancaria y el banco efectivamente quiebra.

Para proteger a los bancos de las corridas bancarias, el gobierno puede proveer seguros a los depósitos y actuar como prestamista de último recurso.

En México, el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB)es la institución encargada de dar seguridad a los pequeños y medianos ahorradores al garantizar los depósitos hasta 400 mil UDIS (aproximadamente tres millones de pesos). Esta garantía da seguridad a los ahorradores y protege a los bancos de rumores acerca de su solvencia y estabilidad.

Ahora, ¿por qué es importante que los bancos no quiebren?, ¿no se supone que el mercado es una forma eficiente de asignar recursos?, ¿si los bancos son incompetentes, o tomaron riesgos excesivos, por qué no dejarlos quebrar simplemente y dejar que nuevos empresarios tomen las riendas y hagan mejor el trabajo?

Luciano Ayala Cantú

luciano.ayala@udlap.mx


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