La cuenta pública de Coahuila del año 2017 recién publicada deja evidencia muy clara de una enorme indisciplina presupuestaria en el Estado. La insensibilidad del manejo del gasto ha sido algo muy cuestionable.
Tan solo el 2017 se ejerció un 20% más de lo que el Congreso aprobó, un “gastito extra” de nada más y nada menos que $8,500 millones de pesos, en su mayoría en rubros de gastos no tan productivos como nómina y publicidad, contrario a lo ejercido y aprobado en un rubro muy productivo como lo es la inversión pública que en los últimos años se ha ejercido menos de lo que el Congreso aprueba.
Si hablamos de deuda pública, el Congreso aprobó destinar a este rubro en 2017 un total de $3,554 millones de pesos, sin embargo se ejerció un 23% más de lo aprobado para terminar en $4,371 millones. Aquí bien vale hacernos la pregunta de ¿porque entonces no baja la deuda pública? Recordemos que además de la deuda contratada con entidades financieras existe la deuda a corto (proveedores) que asciende a $4,963 millones, por lo que la deuda total real del Estado es de $40,969 millones. Esta cantidad equivale al 80% del gasto total del Estado, imagínese usted.
Coahuila no es el único en la lista negra de los estados más endeudado del país, y vale la pena contrastar como están enfrentando esa enorme carga financiera otras entidades. En el caso de Nuevo León por ejemplo, se destina el 15% de su gasto total al pago de la deuda, mientras que Coahuila apenas destina el 9%, y si analizamos como se distribuye ese pago vemos que Nuevo León aplica el 75% al pago de capital, mientras que Coahuila aplica solo el 25%, y por si fuera poco y echarle más limón a la herida, resulta que Nuevo León destina el 23% al pago de intereses, mientras que Coahuila destina el 56%. Con este adverso escenario… ¿cómo podemos esperamos que se vaya a terminar de pagar la deuda pública?
Con las cifras que analiza el Observatorio de la Laguna concluimos que es importante que exista una estricta disciplina presupuestaria, que se disminuya el gasto operativo y se aumente al gasto a inversión pública.
Necesitamos un mayor contrapeso legislativo para reducir la deuda pública, promover presupestos realistas y que primero se opte por analizar donde y como se pueden reducir los gastos excesivos antes de ver la posibilidad de aumentar los ingresos en base a impuestos que pagamos los contribuyentes y que además no tienen una adecuada justificación y transparencia. #Asívivimos.
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