Por Juan Carlos García de la Cadena (*)
La secretaria de Energía, Luz Elena González, presentó un plan de alrededor de 1.17 billones de pesos para electricidad y gas en lo que resta del sexenio, con 794 mil millones para generación y 161 mil millones para transmisión, la meta de sumar unos 32 mil megawatts y de llevar las renovables de 24 a 38% de la generación.
Llama la atención que entre los programas se mencionan los techos solares como una forma de aliviar el consumo en verano, porque ese es justamente uno de los terrenos donde la industria puede sumarse más rápido.
En la Ciudad de México se llevó a cabo el North Capital Forum y el Congreso de Asociaciones de Energía, y ahí después de algunos años, dejaron motivos para renovar el optimismo sobre el sector. México es un país de gente preparada, echada para adelante, con una economía que tiene con qué crecer, y en los últimos meses han ido tomando forma las piezas para que ese crecimiento sea sostenido y sostenible, con la energía eléctrica como uno de sus motores.
Que en esas conversaciones se hable de México como una parte central de la respuesta a la demanda de energía que viene, en la región y en el mundo, es una oportunidad estratégica para el país.
La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados, AMPIP, calcula que los 82 parques industriales que se desarrollarán de aquí a 2030 van a requerir 2,793 megawatts adicionales, y es un tema de conversación con directores de planta.
La pregunta ya no es cuánto pueden ahorrar, sino si van a tener la electricidad para crecer. La ley ya permite que generen la suya, y en mayo la Secretaría de Energía publicó la Ventanilla Única de Autoconsumo para proyectos de 0.7 a 20 megawatts, con plazos máximos para cada autoridad.
En proyectos de empresas como Beetmann, casi la mitad de las plantas terminó con un sistema diseñado para quedar apenas debajo de 0.7 megawatts, que es el límite de la generación distribuida y se conecta con un trámite sencillo, porque por encima de esa línea se necesita un permiso de generación y todavía hay cierta incertidumbre sobre sus tiempos, algo que esperemos se disipe en las siguientes semanas o meses.
La lógica es comprensible: los directores financieros no quieren meter su proyecto en una fila de permisos si pueden evitarlo, pero eso también quiere decir que hay capacidad, que las empresas ya quieren instalar y que podría crecer en cuanto el permiso sea tan ágil como la Ventanilla promete.
Lo más alentador es hacia dónde se mueve la conversación. Cada vez más empresas no preguntan solo cuánta energía pueden generar, sino cómo bajar sus picos de demanda, que son los momentos en que la red de su zona trabaja más apretada, y en cerca de seis de cada diez proyectos que evalúa la empresa ya se incluyen baterías. Es en estas soluciones en las que se crea una sinergia entre resolver la confiabilidad y optimizar el precio del consumidor y ayudan a descongestionar en las horas más del sistema.
El capital, la voluntad y el rumbo se están definiendo, y el autoconsumo es una de las formas más rápidas de convertir ese ánimo en megawatts reales. Para lograrlo vale la pena hacernos algunas preguntas. ¿Cómo hacemos que el tamaño de cada proyecto lo decida la necesidad de la planta y no un umbral? ¿Podríamos dar un camino todavía más ágil a los proyectos de entre 0.7 y 2 megawatts, donde está buena parte de la industria mediana? ¿Y qué reglas necesitan los parques industriales para compartir generación entre varias empresas, algo en lo que la CNE ya está trabajando? Si México quiere ser una potencia energética, una buena parte de esa energía puede empezar en los techos y terrenos de nuestras propias fábricas.
(*) Juan Carlos García de la Cadena Gómez es empresario con experiencia en energía, tecnología y finanzas. Fundó Beetmann en 2014, desde donde ha impulsado proyectos de generación solar, almacenamiento y suministro eléctrico para empresas industriales y comerciales en México. Es licenciado en Administración de Empresas por el Tecnológico de Monterrey y cuenta con un MBA con enfoque en Finanzas por IE Business School, en Madrid. Previamente trabajó como analista de capital privado en SinoLatin Capital, en Shanghái. Su perspectiva combina el análisis del sector energético con las decisiones de inversión y operación de las empresas. Beetmann es una empresa mexicana de soluciones energéticas para los sectores industrial y comercial. Integra generación solar, almacenamiento en baterías, suministro eléctrico y herramientas de monitoreo y análisis del consumo. Mejoran la gestión de la energía, fortalecen la confiabilidad del suministro y reducen el impacto ambiental.