De tos, nariz tapada y otros viacrucis

Tamaulipas /
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En los últimos días me he encontrado con personas que sufren los estragos de alguna infección respiratoria: garganta irritada, tos persistente y nariz tapada. Un viacrucis sin necesidad de que sea Semana Santa.

Y me incluyo entre los pacientes.

La monserga de los síntomas parece una penitencia difícil de sobrellevar sin una carga de medicamentos que, al final, también pasa factura al estómago.

Dormir mal, despertar con la garganta hecha un desastre y pasar el día entre estornudos, tos y malestar termina por agotar hasta al más paciente.

Lo curioso es que, mientras uno busca cómo aliviar las molestias, la prevención suele quedarse en segundo plano. Nos acordamos de la salud cuando el cuerpo comienza a reclamar lo que durante días, meses o años dejamos para después.

Y aquí viene el lado serio del asunto.

Este lunes arrancó en Tamaulipas la Campaña Estatal de Vacunación 2026. La vacunación vuelve a poner sobre la mesa una responsabilidad que no debería depender de la temporada ni de que tengamos a alguien cercano enfermo: prevenir también es una forma de cuidarnos.

No toda tos, congestión nasal o irritación de garganta corresponde a la misma enfermedad, y las vacunas no protegen contra todos los virus respiratorios. Por eso es importante atender las recomendaciones del personal de salud y revisar qué vacunas corresponden según la edad y las condiciones de cada persona.

La tentación de automedicarse aparece rápido. Queremos seguir trabajando, cumplir pendientes y recuperar cuanto antes el ritmo habitual.

Pero tomar medicamentos por nuestra cuenta, combinar productos sin orientación o recurrir a antibióticos cuando no están indicados puede complicar las cosas en lugar de resolverlas.

La salud suele ser así: la ignoramos cuando nos sentimos bien y la convertimos en prioridad cuando enfermamos.

Quizá por eso vale la pena mirar la vacunación, aprovechar la información y los servicios de prevención disponibles.

Mientras tanto, quienes ya estamos en el viacrucis sabemos que respirar por la nariz, dormir una noche completa y despertar sin tos pueden convertirse en pequeños lujos.

Ojalá no necesitáramos enfermarnos para recordar que cuidarnos también exige anticipación.

Porque cuando respirar sin molestias se vuelve una hazaña, la prevención deja de parecer un trámite y recupera su verdadero valor.


  • Víctor Hugo Martínez

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